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La era del hielo

En el año 476, el imperio romano de occidente cayó. Los romanos perdieron la autoridad para ejercer sus reglas y el territorio fue dividido en varias entidades políticas. Hoy, en 2017, los vientos de la NBA cambiaron para siempre también. El reino que supo ser la Conferencia Este sigue viniéndose abajo y el traspaso de Carmelo Anthony a un equipo del Oeste (Oklahoma City Thunder) fue la ficha que terminó provocando el derrumbe en este efecto dominó.

Paul George, Paul Millsap, Jimmy Butler y Brook Lopez son algunos de los jugadores que decidieron llevar sus servicios a la zona vecina. Algunos de estos llegaron por traspasos, pero otros decidieron por ellos mismos trasladarse allí, como fue en el caso de George que expresó que "necesitaba" ir a jugar al norte. Otro caso de estos fue Millsap, quien firmó con los Denver Nuggets para dejar de ser uno de los pilares fundamentales de Atlanta Hawks.

Atrás quedaron las épocas en que gobernaban los Bulls de Michael Jordan, Scottie Pippen y compañía, los "Bad Boys" de Detroit Pistons liderados por Isaiah Thomas, los New York Knicks de Pat Ewing o los Boston Celtics de Paul Pierce. Atrás parece haber quedado una zona en la que que el juego físico era el estandarte principal y en donde no había despotismos de ningún tipo, todo era paridad.

Se podría marcar un antes y un después, quizás, desde la llegada de Lebron James a Miami Heat. La incorporación del alero al equipo de South Beach dio nacimiento a la era de los superequipos y la brecha entre franquicias ganadoras y perdedoras fue poco a poco mutando. El reinado del Heat fue tal que avanzaron a tres finales consecutivas, coronándose campeones en dos de ellas. En las temporadas regulares fueron de menor a mayor y en playoffs (salvo algunas series con Boston) no tuvieron mucha oposición, arrasando siempre con ventajas de 4-1 o 4-0 en algunos casos.

Luego de la partida de James a los Cavaliers, la diferencia era ya casi tangible y hasta los mismos jugadores empezaron a admitir que era "necesario eliminar las conferencias". Algo que era impensado hace unos años es ahora una realidad y el comisionado Adam Silver está evaluando las posibilidades. Desde que el número 23 volvió a la ciudad que lo drafteó, en dos de las tres temporadas su equipo alcanzó el primer puesto en la conferencia. Además, ningún equipo del este en playoffs pudo derrotarlos más de dos veces en una misma llave.

Por si esto fuera poco, equipos que estuvieron en un gran nivel tales como Atlanta Hawks, Toronto Raptors o Indiana Pacers se fueron desarmando y perdiendo fuerzas. Primero ocurrió el desmantelamiento del equipo de Larry Bird, dejando ir a David West y a Jeff Teague; luego se dio el caso de los Hawks, quienes soltaron a Kyle Korver, Al Horford y ahora a Paul Millsap. La gota que revasó el vaso fue el traspaso de un Paul George que se cansó estar a la sombra de los mejores y se fue al Oeste para intentar "conseguir el MVP", según dijo con sus propias palabras el alero.

La temporada pasada en el Este, los ocho equipos que alcanzaron los playoffs allí, promediaron casi 110 puntos por juego. En la otra vereda, las franquicias clasificadas del Oeste sólo pudieron promediar 106 tantos, dejando en evidencia la fiereza con la que se juega en el lejano oeste y demostrando que cada punto y cada partido se gana con sangre, sudor y lágrimas. A simple vista, los nuevos Celtics con Irving a la cabeza y los inoxidables Cavaliers son los únicos que amenazan con prevenir la extinción de una conferencia en la que la defensa perdió su etapa ruda.

El dilema para la próxima temporada será qué hacer con las conferencias, en donde hay tantos ruidos y pocas opiniones firmes. El talento, sin embargo, está todavía allí: Lebron James, Isaiah Thomas, Kyrie Irving, Gordon Hayward, John Wall, Bradley Beal, Myles Turner, Kristaps Porzingis y compañía intentarán demostrar a todos que están equivocados y buscarán demostrar que el Este quiere levantar su imagen.

Nacho Miranda

@magicjohn

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