• 24-07-2024
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El extraño caso del doctor Jekyll y míster Hyde

San Martín es un caso para analizar en la Liga Nacional. Nadie discute su competitividad, de hecho generalmente es protagonista del torneo. Eso sumado a su excelente y ya clásica localía y los problemas que tiene para ganar afuera. Ahora bien, ese dato ha tenido un crecimiento superlativo en la temporada, por un lado brillando de local, y por otro, perdiendo prácticamente todo afuera. Veamos.

Si San Martín se encuentra 12° en la tabla es por la diferencia considerable como equipo a la hora de jugar como local y como visitante. Un elenco estelar en Corrientes, siendo el único invicto en dicha condición (13 - 0) pero totalmente vulnerable afuera (1 - 13) que lo coloca en una extraña situación de no saber qué equipo encontrar en cancha cada vez que juega, o sí, dependiendo en que condición juegue. Lo extraño no es perder de visitante, sino los extremos que maneja San Martín dentro y fuera de casa.

Si tomamos la tabla de juegos como local, lo de San Martín es impresionante. Ganó todo lo que jugó, es el segundo elenco más goleador (85.9 ppp) y el segundo mejor en defensa (71.0). Le quedan cinco partidos en casa (Obras, San Lorenzo, La Unión, Independiente y Olímpico). En todas sus presentaciones sale como favorito más allá que dos elencos están por encima suyo y Oliva casi en las mismas condiciones en la tabla.

La tabla de visitante marca otra cosa completamente diferente. Casi como si jugase un equipo totalmente nuevo con otro nombres. San Martín apenas con una victoria, similar a los tres elencos que pelean en el fondo (Unión - Atenas - San Lorenzo) y si bien su defensa es relativamente buena (77.0), es el peor equipo ofensivo en dicha condición (69.9 ppp). ¿Qué le resta fuera de de Corrientes? Instituto, Atenas, el clásico con Regatas, Comunicaciones y Obras. Cuesta pensar que sale de favorito en algún caso, inclusive contra los rivales de fondo.

Vayamos a un par de resultados para entender la situación. Ante Riachuelo cayó como visitante 84- 75, pero una semana después fue a jugar en casa ante los riojanos y el score fue 88 - 64. Ante Independiente y Unión cedió defensivamente generando promedios por encima de la media para ambos rivales. Inmediatamente volvió a Corrientes y dejó en 71 pts a Boca. Fue a Mar del Plata luego y cedió claramente con una ofensiva por el piso.

Inició el año con un +18 sobre Ferro, un +17 ante Oberá además de la extraordinaria paliza ante Atenas 97 - 62 con 22 asistencias y tres jugadores en +20 de valoración. La única victoria del prócer como visitante se dio en Caballito en suplementario 85 - 84 con el tridente Ferreyra-Basabe-Solanas como figuras teniendo números similares cuando juega en casa.

Un elenco muy dependiente de su perímetro y jugadores de rol polivalentes. Las presencias de García en la conducción, sumado a Solanas como eje ofensivo y Basabe en ambos costados son determinantes. Perdió a un jugador importante como Mainoldi, cambió a Morris por Henry (sin cumplir la misma función) además de contar con U23 talentosos aún sin explotar con buenas cualidades. Ferreyra es clave y lo propio Saiz dentro de su ritmo y Ianguas como una referencia con poco peso.

Un impactante subibaja en juego, defensa, ritmo y eficacia ofensiva. Solanas es el jugador más regular más allá de jugar afuera o adentro, pero el resto con tramos irregularidades y sin poder acompañar o generar la misma calidad como sucede en Corrientes. Es el extraño caso del doctor Jekyll y míster Hyde en modo San Martín, teniendo dos o más identidades o personalidades con características opuestas entre sí, la de local y la de visitante.

José Fiebig

@josefiebig

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