En el inicio del partido, Unión marcó la primera diferencia porque defendió mejor la primera línea y encontró tiros más claros. Del 0-1 pasó a 0-6 y luego a 0-8, con Guerra, Vogt y Chamorro participando de un arranque donde Boca quedó apurado, erró sus primeras decisiones y además perdió pelotas que alimentaron la confianza visitante. Recién con Langston y algo de juego interior el local empezó a salir del pozo.
Boca siguió sin meterla y pasó de 0-8 a 5-17, pero cerró mejor el segmento y ya dejó la sensación de que podía cambiar la lógica si conseguía correr un poco más el partido hacia la pintura. Unión había abierto bien, aunque no logró sostener el dominio porque empezó a convivir con posesiones menos limpias y una dependencia mayor del tiro exterior.
En el comienzo del segundo segmento, Boca sí encontró el partido. Del 5-20 pasó a 14-29, después a 20-36 y terminó yéndose al descanso 26-39. No fue una remontada de volumen triple, sino de insistencia cerca del aro, rebote ofensivo y faltas recibidas. Caffaro cambió el eje del ataque, Araujo sumó un triple importante y el local empezó a cortar la diferencia atacando más directo y con más paciencia.
Al cierre del primer tiempo, el boxscore ya mostraba una contradicción clara. Boca estaba muy mal de tres y terminó la noche con apenas 5/24, pero seguía vivo porque dominaba mejor el rebote ofensivo y empezaba a sacar ventaja desde la línea. Unión, en cambio, cerró con 6/21 en triples y varios de esos tiros llegaron en pleno intento de sostener la brecha: Balbi terminó 1/6, Basabe 0/4 y Guerra 1/4, una serie de lanzamientos que no agrandó la ventaja y dejó al local en partido.
Cuando amanecía el tercer cuarto, Boca produjo el giro real. Desde el 28-39 armó un tramo que lo llevó a 43-43, luego a 50-43 y más tarde a 60-50. Ahí estuvo el quiebre del juego: Smith atacó con decisión, Faggiano ordenó mejor, Caffaro castigó desde la línea y Cuello encontró un triple importante. Unión perdió fluidez justo cuando el partido pedía calma, y el parcial cambió la noche.
Promediando ese tercer cuarto se dio el cruce obligatorio entre pérdidas y recuperos. Boca terminó con 8 robos y Unión con 11 pérdidas, varias de ellas en momentos muy sensibles. Giorgetti recuperó sobre Balbi al inicio del último cuarto, Faggiano forzó otra pérdida de Araujo y Boca convirtió ese tipo de acciones en puntos o en ataques largos que le permitieron correr el reloj con ventaja. No fue un festival de robos, pero sí hubo errores visitantes que pegaron directamente en el score.
En el comienzo del último segmento, Unión amagó con volver. Se puso 62-52, luego 65-57 y más tarde 70-64 con un triple de Balbi. Pero cada vez que tuvo la chance de bajar una posesión más, se encontró con tiros fallados o con malas resoluciones: Guerra erró dos triples seguidos en plena reacción, Basabe también falló otro desde afuera y Boca respondió con Caffaro, Vega y algo de control en el rebote defensivo. Así, la remontada quedó incompleta.
La síntesis final pasa por cómo Boca ganó aun sin una buena noche exterior. Smith hizo 16, Caffaro 17 con 9/9 libres y 11 rebotes, Langston aportó 12, pero el verdadero dato está en otro lado: el local tiró 20% de tres y aun así ganó porque fue más fuerte en la pintura, reboteó mejor y sacó una ventaja decisiva en libres convertidos, 21/23 contra 14/20. Unión tuvo a Cabrera como mejor carta con 19 y a Vogt muy eficaz cerca del aro, pero la baja eficacia exterior de Balbi, Basabe y Guerra en los momentos de reacción terminó consolidando la victoria de Boca.

xeneizes 07/04/2026
por favor la gente de riquelme fuera muy lejos del basquet de Boca ,seguimos ganando
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