A pesar de esa oposición asfixiante, que le mermó la velocidad en espacios abiertos y apaciguó sus bombas, Lanús halló soluciones para prevalecer ante Villa San Martín. Sin los contraataques como vía principal, y una dispar efectividad desde Saturno, el Granate trabajó el partido para imponer condiciones.
En el segundo round de la serie, el elenco de Manu Anglese doblegó 63-53 al Tricolor de Resistencia, como local, para quedarse con un triple match-point. Ahora, la llave se trasladará al norte del país, el venidero martes, con la necesidad imperiosa de los chaqueños de evitar la eliminación.
En un entramado colectivo de mucha concentración, el ganador tuvo en Martín Franchino a su máxima figura, porque aportó 15 puntos, 7 rebotes, 3 recuperos, 3 tapas y un montón de intangibles. Empero, la clave que destrabó todo fue Mike Henry con 18 unidades. En el rincón perdedor sobresalió Gusmao con 16 tantos y 7 recobres.
El duelo se activó bajo la órbita de las defensas intensas, muy estudiadas de las virtudes del oponente, y con la atención colectiva de ambos elencos. Villa San Martín dominó esos primeros instantes con el abastecimiento de su juego interior, con Gusmao (6) como faro, por se escapó 8-1, a falta de 6:10 minutos. Lanús padeció de dificultades en el estacionado y demoró más de cuatro minutos en anotar su primer tiro de campo (1/11 hasta ese momento). En ese contexto de férreos entramados defensivos, el Tricolor cerró en ganancia 12-9, en una labor ofensiva discreta de los dos equipos, que se reflejó en 19% de cancha del local y el 35% de la visita.
Em el segundo capítulo, el local optimizó su andar con la renovación del banco, como el aire fresco que introdujo Merchant, por eso empató 15-15. Sin embargo, Villa San Martín volvió a lastimar con las caídas de sus hombres grandes a los cambios defensivos del rival, para recuperar el control 19-15, a los 4 minutos. Tras un tiempo muerto de Anglese, el dueño de casa corrió algunos contraataques, que no había podido utilizar hasta el momento, y estampó un pasaje 7-0 para adelantarse 22-19, con 3 minutos en el reloj. El Tricolor respondió rápido con una ráfaga de Centeno (6) y se despegó 26-22. El tramo final ratificó la tendencia de un ritmo bajo, que propuso el equipo de Chaco, y el descanso apareció con la ventaja de la visita 30-29.
Tras las charlas en vestuarios, los de Resistencia aprovecharon las imprecisiones del rival para tomar una renta 33-29, a los tres minutos. Luego de ese arranque inconexo, sin capacidad resolutiva, Lanús encontró un oasis en el desierto porque Henry se calzó la capa de abastecedor y aportó nueve puntos para revertir el tablero 41-35, con 3:14 minutos. La visita perdió la brújula en ataque, al límite de solo meter siete unidades en todo el cuarto (3/14 de campo). Los triples fluyeron en el Grana (5/9), con Franchino (6) como segunda guitarra y el segmento se clausuró con un renovado local adelante 50-37.
El episodio final comenzó con una continuidad de ese brío de Lanús, por eso marcó una ventaja profunda 57-39, a los tres minutos, con Franchino (5) encendido. La escuadra de Jápez lucía cansada por el esfuerzo defensivo, por eso rotaron nombres con los jóvenes que le replicaron con otra aceleración como Pérez (6) y recortaron 61-49, con 2:12 minutos en el reloj. Por eso, Anglese paró el juego y reunió a su equipo en un tiempo muerto. Desde ese instante, el Grana administró la renta con inteligencia y supo controlar la atmósfera para concretar un justo triunfo.
Informe y fotos: Prensa Lanús

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