En el inicio del partido, San Isidro salió mejor y encontró en Saglietti el primer foco de claridad. El local llegó a ponerse 27-20 al cierre del primer cuarto, con buen uso de sus tiros largos y una defensa que ensució la circulación granate. Lanús, en cambio, quedó demasiado atado a arrestos sueltos y a un arranque errático de Whitfield y Reinaudi.
Promediando el segundo segmento, el juego cambió de temperatura. Merchant empezó a pesar cerca del aro y en el rebote, Whitfield encontró un triple para acercar y Lanús pasó a discutir cada posesión con otro tono físico. San Isidro siguió arriba, pero ya sin la soltura del arranque, y se fue al descanso 39-36 con el partido mucho más corto.
Al cierre del primer tiempo, el boxscore ya marcaba una grieta importante. San Isidro tenía mejores porcentajes de dos, pero convivía con pérdidas muy pesadas: terminó con 18, contra 10 de Lanús, y eso fue alimentando la remontada visitante. Del otro lado, Lanús tampoco brillaba en la ejecución, pero ya insinuaba que podía llevar el juego a su terreno de fricción y rebotes largos.
Cuando amanecía el tercer cuarto, el local volvió a estirar con Mare, Hooper en transición hasta el 51-43. Sin embargo, Lanús no se desordenó: Merchant siguió castigando y Franchino respondió con dos libres y un triple para que el parcial se cerrara 51-48. Ahí cambió el clima: San Isidro seguía arriba, pero ya no dominaba.
Promediando ese tercer tramo apareció el cruce obligatorio entre pérdidas y recuperos. Buchaillot terminó con 7 pérdidas, Lambrisca con 4 y el local pagó caro cada balón mal administrado; Lanús, además, cerró con 15 recuperos y Noblega, Franchino y Merchant fueron claves para convertir esas acciones en ataques cortos o en puntos de segunda jugada. En una final de ascenso, ese detalle no fue menor: fue parte del resultado.
En el comienzo del último cuarto, el partido se volvió una pelea de nervios. San Isidro llegó a 56-48, pero Lanús contestó con Merchant, Reinaudi y Ortiz hasta empatar en 56 y luego pasar al frente 59-56 con el triple de Reinaudi a 2:32. Después Ortiz armó una jugada de dos más uno para el 59-59, Merchant volvió a poner arriba a Lanús y, a 55 segundos, Buchaillot clavó el triple que hizo explotar el Nido para el 62-61.
El final fue puro infarto. A 32 segundos, Hooper le metió un tapón a Whitfield, pero en la misma secuencia Buchaillot perdió la pelota. Lanús no perdonó: a 20 segundos Whitfield asistió a Merchant que la metió voladita por arriba para el 63-62. San Isidro tuvo la última, Lambrisca atacó con 9 segundos por jugar, falló el doble y el rebote defensivo de Merchant selló una victoria de enorme sangre fría para la visita.
La síntesis final pasa por cómo cada uno soportó la presión. San Isidro tuvo a Hooper con 12, Mare con 11, Buchaillot con 10 y Saglietti con 10, pero sus tiradores y definidores más exigidos quedaron cortos en los momentos calientes: Buchaillot hizo 1/4 en triples y 1/4 libres, Ortiz 1/4 de tres y Lambrisca 3/8 de dos. Lanús tampoco fue brillante, pero resistió mejor el barro: Merchant hizo 13 con 8 rebotes, Franchino 12 con 4 robos, Reinaudi 12 y el equipo supo sobrevivir incluso con su flojo 58% en libres. En una final de ascenso, Lanús fue el que cerró mejor el caos.
Boxscore del partido
Crónica: Pick and Roll
Fotos: prensa San Isidro

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