Conceptos generales del juego 1
El partido se dio exactamente donde se esperaba: debajo de los 65 puntos. Aunque suene raro decirlo, para dos equipos con enorme potencial de gol, también son los dos equipos que mejores defensas han gestionado en Play Offs. No hay que mirar los números para esto sino ver todos los partidos que jugaron.
El primer cuarto marco una enorme anomalía. Los siguientes cuartos se encuadraron en la expectativa general. La incertidumbre del resultado y la presión de la final hizo lo suyo también achicando la toma de decisiones y generando caída de porcentajes de tiros naturales (no todo es defensa).
Los entrenadores jugaron su partido con la toma de decisiones: Sebastián Porta tiene dos secuencias: una NO dogmática y otra dogmática que influyeron en el juego. En apenas 4 minutos del primer cuarto Cris Hooper comete su segunda falta. Para el 80% de los entrenadores eso determina cambio automático. Porque sería un verdadero problema que Hooper termine con 3 faltas el primer tiempo. Pero hay algo más: Jeremías Diotto, su relevo, fue de lo mejor en la serie semifinal contra La Unión. De hecho el equipo funcionó mejor con él que con Hooper (lo dicen los números publicados por Pick and Roll). Por lo tanto el cambio de Diotto por Hooper sonaba más que razonable. No obstante Porta lo dejó en cancha, el equipo que iba perdiendo (8-11) con Hooper se produjo la recuperación, cerró perfecto su canasto, defendió bien, metió puntos y cuando se sentó su equipo ganaba 14-12. Cambió el aire y el juego. Esa es la decisión no dogmática.
La otra es dogmática. Ayer Saglietti jugó 8 minutos más de lo que juega habitualmente (23:24) cuando su promedio jugado de local en Play offs es de 18:12. El entrenador lo usó por arriba del límite de lo habitual pero no lo suficiente. En el análisis veremos que Saglietti debería haber jugado más. El entrenador apostó a la estructura base de siempre. Y en realidad no ganó el partido por la caída chaplinesca e inexplicable de un excelente jugador como Buchaillot en el cierre y no por la falta de Saglietti, pero son detalles.
Mientras que Manu Anglese, regido por el resultado, metió el cambio que determinó el ganador del partido: el regreso de Lucio Reinadi a la cancha pero por…. MICHAEL HENRY. Notable. El entrenador detectó que su goleador estaba en otra sintonía y apeló al conocimiento interno del grupo para que fuera Merchant quien se encargue. Y de hecho la bandeja de zurda que le da la victoria es la menos ortodoxa que tiró Merchant en su joven carrera. Y la metió.
Lectura central de San Isidro
San Isidro perdió 62-63, pero la lectura de quintetos muestra algo fuerte: no perdió por estar superado en todas las estructuras, sino por dos tramos muy malos que le rompieron la producción ofensiva.
El equipo tuvo cuatro formaciones positivas:
+5 en 4:30
+3 en 2:31
+6 en 2:24
+2 en 1:37
Es decir, hubo soluciones. Pero las formaciones negativas de mayor volumen pesaron más:
-3 en 14:53
-9 en 6:48
-5 en 6:21
Ahí está el partido.
El quinteto principal: estable, pero contaminado por pérdidas
La formación más usada fue:
Buchaillot · Lambrisca · Saglietti · Ortiz · Hooper
Jugó 14:53 y perdió apenas 24-27.
No fue un mal quinteto en términos estructurales. Defendió aceptablemente: Lanús tuvo 93.9 de ORTG, un número bajo. El problema fue ofensivo y, sobre todo, de cuidado de balón.
San Isidro con esa formación tuvo:
24 puntos
9/14 en dobles, 64.3%
1/4 en triples
7 asistencias
9 pérdidas
ORTG 91.6
NET -2.3
El dato que lo explica todo son las 9 pérdidas. Para un quinteto que jugó menos de 15 minutos, es muchísimo. San Isidro encontró buenos tiros de dos puntos, pero regaló demasiadas posesiones. Lanús además le produjo 9 robos en ese tramo.
La lectura: el quinteto base no fue dominado tácticamente, pero sí se desordenó con la pelota.
El tramo que más dañó a San Isidro
El peor quinteto con volumen fue:
Buchaillot · Lambrisca · Mare · Diotto · Eydallín
Jugó 6:48 y perdió 4-13.
Este tramo fue durísimo:
4 puntos en casi 7 minutos
1/5 en dobles
0/5 en triples
0 asistencias
3 pérdidas
ORTG 31.1
DRTG 110.5
NET -79.4
Acá San Isidro no solo dejó de anotar: dejó de generar juego. El dato de 0 asistencias es muy fuerte. No hubo circulación, no hubo ventaja construida y el ataque quedó completamente trabado.
Lanús no necesitó una avalancha ofensiva. Con apenas 13 puntos en ese tramo le alcanzó para sacar una diferencia enorme dentro de un partido cerrado.
Este fue uno de los segmentos que explican la derrota.
Otro quinteto negativo: defensa y ataque sin fluidez
La tercera formación de mayor volumen fue:
Buchaillot · Lambrisca · Mare · Hooper · Eydallín
Jugó 6:21 y perdió 7-12.
No tuvo pérdidas, pero tampoco tuvo juego asociado:
7 puntos
3/7 en dobles
0/3 en triples
0 asistencias
ORTG 70.9
DRTG 121.5
NET -50.6
El problema acá no fue el descontrol, sino la falta de creación. San Isidro no perdió pelotas, pero atacó sin pase productivo y defendió mal el tiro exterior: Lanús metió 2/7 en triples y también 2/3 en dobles.
Si juntamos los dos quintetos negativos con Lambrisca · Mare · Eydallín como base, San Isidro perdió:
11-25 en 13:09
Ese es un dato enorme. En un partido que termina por un punto, ese bloque fue decisivo.
La mejor respuesta defensiva
El quinteto más sólido en defensa fue:
Buchaillot · Lambrisca · Saglietti · Mare · Hooper
Jugó 4:30 y ganó 8-3.
Permitió apenas:
3 puntos
1/5 en dobles
0/1 en triples
DRTG 38.1
Este quinteto no tuvo un ataque brillante, pero controló por completo a Lanús. Fue una formación de freno, muy valiosa para cortar ritmo rival.
La presencia de Saglietti vuelve a ser importante: cuando estuvo dentro de estructuras con más oficio defensivo, San Isidro fue mucho más competitivo.
El dato más fuerte por jugador/estructura: Saglietti
Sin leerlo como estadística individual pura, sino como impacto de quintetos, Saglietti fue la gran diferencia positiva de San Isidro.
Con Saglietti en cancha, San Isidro terminó:
48-38 a favor
+10 en 23:24
ORTG 114.0
DRTG 87.0
NET +27.0
Sin Saglietti:
14-25 en contra
-11 en 16:36
ORTG 48.6
DRTG 87.1
NET -38.5
Este es el dato más contundente de San Isidro. El equipo no se cayó defensivamente sin él, porque siguió cerca de 87 de DRTG, pero se desplomó ofensivamente.
Con Saglietti, San Isidro pudo anotar. Sin Saglietti, el ataque se secó.
Ortiz también aparece como estabilizador
Otro corte interesante es Ortiz.
Con Ortiz en cancha, San Isidro terminó:
34-32 a favor
+2
ORTG 96.6
DRTG 82.5
NET +14.1
Sin Ortiz:
28-31 en contra
-3
ORTG 78.4
DRTG 92.3
NET -13.9
No es una diferencia tan brutal como la de Saglietti, pero sí marca que las formaciones con Ortiz tuvieron más equilibrio y mejor defensa.
Hooper no rompe el partido, pero ordena
Con Hooper, San Isidro quedó:
42-42
O sea, neutro en puntos, pero con buen registro defensivo:
DRTG 78.4
Las formaciones con Hooper no fueron necesariamente explosivas, pero sí ayudaron a contener. El problema es que algunas combinaciones con Hooper, si no tenían a Saglietti u Ortiz, quedaron muy pobres ofensivamente.
Conclusión
San Isidro no perdió el Juego 1 por un colapso general de su rotación. Lo perdió porque sus quintetos negativos fueron demasiado largos y demasiado secos ofensivamente.
El quinteto base con Buchaillot, Lambrisca, Saglietti, Ortiz y Hooper no estuvo lejos: perdió 24-27, defendió bien, pero entregó demasiadas pelotas. Las 9 pérdidas en ese tramo impidieron que San Isidro capitalizara su buen 64.3% en dobles.
El daño mayor apareció cuando salieron las piezas que más ordenaban el ataque. Las formaciones con Mare, Diotto/Eydallín y sin Saglietti quedaron muy pobres: una perdió 4-13 y otra 7-12. En conjunto, esos dos quintetos quedaron -14 en 13 minutos, con apenas 11 puntos anotados. En un partido definido por un punto, ese tramo explica casi todo.
La señal más clara es Saglietti: con él, San Isidro ganó 48-38; sin él, perdió 14-25. Esa diferencia muestra que el equipo necesitó su presencia para tener fluidez, gol y equilibrio. Ortiz también ayudó a estabilizar, mientras que Hooper sostuvo defensivamente, aunque no siempre alcanzó para destrabar el ataque.
En síntesis: San Isidro tuvo respuestas, pero no pudo sostenerlas el tiempo suficiente. Ganó algunos tramos cortos con defensas muy fuertes y ráfagas de eficacia, pero los quintetos negativos de volumen le quitaron margen. En un cierre tan extraño y mínimo, esa sequía de 13 minutos con apenas 11 puntos fue tan determinante como la última pelota.
Lectura Central de Lanús
Lanús ganó el Juego 1 desde tres formaciones principales. Hay diez quintetos registrados, pero el análisis real debe concentrarse en los tres que tuvieron volumen:
Esos tres quintetos jugaron 29:32 de los 40 minutos. Ahí está casi todo el partido.
El quinteto base que mejor funcionó
La formación de Whitfield, Reinaudi, Franchino, Noblega y Merchant fue la estructura ofensiva más importante de Lanús. En 13:40 ganó 28-24, con un ataque muy eficiente: 122.4 puntos cada 100 posesiones.
El dato más fuerte está en los dobles: 9/12, 75%. Eso marca que Lanús no dependió solamente del triple; encontró ventaja cerca del aro, en rompimientos, cortes o situaciones de ventaja generadas por circulación.
También fue clave la presión defensiva: ese quinteto produjo 6 robos y forzó 7 pérdidas rivales. Esa relación explica por qué Lanús pudo sacar ventaja incluso cuando San Isidro tiró muy bien de tres puntos: el rival metió 4/8 en triples, pero perdió demasiadas pelotas para dominar el tramo.
El quinteto más dominante fue defensivo
La formación de Whitfield, Franchino, Noblega, Merchant y Henry fue la de mayor impacto neto. Jugó 6:17 y ganó 11-4.
No fue brillante en dobles: apenas 1/5. Pero compensó con 2/3 en triples, 3/4 libres y, sobre todo, una defensa excelente. San Isidro quedó en:
1/5 en dobles
0/5 en triples
0 asistencias
4 puntos en 6:17
Ese quinteto tuvo un DRTG de 40.5, bajísimo. Fue probablemente el tramo defensivo más fuerte de Lanús en el partido. Ahí el equipo no necesitó correr ni anotar mucho: le bastó con secar a San Isidro.
El quinteto que dejó dudas
La formación de Reinaudi, Franchino, Noblega, Johnson y Henry volvió a mostrar una señal parecida a la de semifinales: no se hundió en el marcador, pero fue el quinteto largo menos favorable.
Jugó 9:35 y perdió 15-16, pero el dato importante no es el -1, sino la forma:
ORTG 83.9
DRTG 101.5
NET -17.6
Lanús tuvo muchas posesiones para producir poco. Tiró 4/12 en dobles, perdió poca cantidad de pelotas, pero no lastimó. Además, San Isidro le anotó 7/11 en dobles, un 63.6%, y ganó el rebote 11-5.
Ese quinteto no rompió negativamente el partido, pero sí muestra una alerta: cuando Lanús juntó a Johnson y Henry sin Whitfield ni Merchant juntos, perdió fluidez, sufrió más el rebote y defendió peor la zona cercana al aro.
Merchant aparece otra vez como pieza clave
El dato estructural vuelve a ser fuerte.
Con Merchant en cancha, Lanús ganó:
48-38
Sin Merchant, Lanús perdió:
15-24
No es un detalle menor. Merchant participa en los dos quintetos más positivos:
En ambos casos Lanús fue más equilibrado. Con él, el equipo tuvo más spacing, mejor defensa colectiva y más capacidad para generar diferencias sin depender de una sola vía ofensiva.
Conclusión
Lanús ganó el Juego 1 con una estructura clara: sus mejores tramos llegaron cuando pudo juntar a Whitfield y Merchant dentro de formaciones móviles, con capacidad para correr, presionar la pelota y sostener el rebote. El quinteto de Whitfield, Reinaudi, Franchino, Noblega y Merchant fue la base ofensiva más importante: ganó 28-24 en casi 14 minutos, con 75% en dobles, seis robos y un rating neto de +27.6.
El tramo más dominante, sin embargo, fue defensivo. Con Whitfield, Franchino, Noblega, Merchant y Henry, Lanús ganó 11-4 en poco más de seis minutos y dejó a San Isidro sin gol exterior: 0/5 en triples y sin asistencias. Esa formación marcó el momento de mayor control del partido, porque no permitió circulación rival y cerró posesiones con solidez.
La formación que dejó más dudas fue la de Reinaudi, Franchino, Noblega, Johnson y Henry. Aunque apenas perdió 15-16, su funcionamiento fue menos convincente: Lanús tiró 4/12 en dobles, produjo un rating ofensivo bajo y sufrió el juego interior rival, con San Isidro anotando 7/11 cerca del aro. No fue una caída grave, pero sí una señal para revisar.
La conclusión fuerte es que Lanús ganó el partido desde sus combinaciones con Merchant. Con él en cancha, el equipo terminó +10; sin él, quedó -9. Esa diferencia confirma una tendencia que ya venía de semifinales: Merchant le da a Lanús equilibrio, spacing y una estructura más confiable en los dos costados.
Pablo Tosal
Pick and Roll
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