En el inicio del partido, Gimnasia entró más entero, más limpio y más agresivo. Con Dato y Toretta marcando el pulso, el Verde abrió 0-4 y, después del 3-4 de Bettiga, volvió a golpear con Carabalí, Toretta y Grun para escaparse 3-13. Ferro tardó en encontrar aire: perdió pelotas, falló tiros abiertos y sufrió cada ataque largo de Gimnasia como si el partido se le escapara demasiado pronto.
Promediando el primer cuarto, la diferencia llegó a diez puntos, 3-13 (luego 9-19) con un Toretta muy activo y Chacón castigando de tres. Sin embargo, Ferro empezó a aferrarse a lo único que tenía a mano: energía defensiva, recuperos y carácter. Lezcano robó dos pelotas casi seguidas y una de ellas terminó en doble propio para achicar a 7-13. No era todavía una reacción estética, era una reacción de supervivencia.
En el comienzo del segundo segmento apareció el golpe emocional del partido: Jonatan Torresi apenas llegó a jugar 7:05 y salió lesionado, dejando a Ferro sin una pieza clave para la rotación. Aun así, el equipo no se quebró. Gallegos convirtió tras recupero de Felipe Rodríguez, Martínez sumó cerca del aro y Lezcano empezó a cargar la remontada con puntos de dos puntos, donde terminó siendo determinante: 8/11 en dobles, mucho más decisivo que su flojo 1/6 en triples.
Al cierre del primer tiempo, Ferro ya había transformado el 10-19 inicial en un 36-36. La reacción tuvo un dato central: no dependió del tiro exterior, porque el local terminó apenas 6/25 en triples, sino de atacar mejor los espacios y forzar errores. Gimnasia, que había dominado con más claridad en el arranque, empezó a perder control: terminó con 15 pérdidas contra 11 de Ferro, y varias llegaron en momentos donde el partido cambiaba de manos.
Cuando amanecía el tercer cuarto, el juego entró en una zona de tensión pura. Gimnasia volvió a pasar 42-45 y luego 44-48 con Cisneros y Toretta, pero Ferro respondió con una ráfaga que cambió la temperatura del partido. Martínez anotó, Gallegos clavó un triple para el 49-48, Felipe Rodríguez extendió la ventaja y Diez, jugando condicionado por su dedo fracturado, completó un doble y falta que llevó el marcador a 54-48. Esa secuencia fue más que un parcial: fue una declaración de resistencia.
Gimnasia no se entregó. Con Grun, Carrasco y una recuperación sobre Lezcano, el Verde redujo la distancia hasta quedar 58-56, justo cuando Ferro parecía haber encontrado el quiebre. Pero ahí apareció Kevin Hernández con un triple a seis segundos del cierre del tercer cuarto, después de una pérdida de Chacón, para devolverle oxígeno al local y cerrar el período 62-56. Fue uno de esos tiros que no solo suman tres puntos: cortan una marea.
En el último cuarto, Cisneros abrió con un triple y Gimnasia se puso 62-59, pero Ferro volvió a responder con la mezcla exacta de oficio y épica. Hernández anotó de dos, Martínez castigó de tres tras otra pérdida de Grun y el local recuperó margen: 67-59. Gimnasia siguió buscando, con Cisneros perfecto desde la línea y Carabalí fuerte en los rebotes, pero su baja eficacia en tiros de dos —16/40 total— le impidió capitalizar del todo sus 10 rebotes ofensivos.
En el cierre, cada pelota pareció pesar el doble. Gallegos, de enorme partido, metió el triple del 74-65 y terminó con 19 puntos, 6 rebotes, 3/5 en triples, 4/4 libres y 23 de valoración. Lezcano, todavía volviendo de su torcedura, puso dobles fundamentales para el 76-68 y el 79-73. Defelippo bajó rebotes, bancó físicamente y selló el 81-73 final. Ferro ganó porque sobrevivió a sus heridas, corrigió desde la defensa y encontró respuestas colectivas en una noche donde la serie pedía algo más que básquet.
Ahora todo se muda a Comodoro, con la semifinal igualada 2-2 y el pase a la final en juego. Gimnasia recupera la localía y tendrá una oportunidad enorme en su casa, pero Ferro viajará con una certeza: ganó un partido que parecía exigirle piernas, manos sanas y plantel completo, justo la noche en que no tenía nada de eso.
Boxscore del partido
Crónica: Picl and Roll
Fotos: Prensa Ferro

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