• 02-06-2026
  • Buenos Aires, 15°C

Análisis del juego 3

Lectura central del partido

Lanús ganó el Juego 3 porque tuvo un quinteto absolutamente determinante y porque San Isidro nunca encontró una formación capaz de sostener ofensivamente el partido.

El dato más importante es este:

Reinaudi · Franchino · Noblega · Merchant · Henry
Jugó 11:39 y ganó 31-12.

Ese quinteto solo explica casi todo el quiebre. Lanús ganó el partido por 27 y esa formación terminó +19. No fue un detalle: fue el corazón de la victoria.

Sus números fueron muy fuertes:

31 puntos en 11:39
11/14 en dobles, 78.6%
2/8 en triples
3/3 libres
5 asistencias
6 robos
4 rebotes ofensivos
ORTG: 132.9
DRTG: 52.7
NET: +80.2

Este quinteto hizo de todo: anotó cerca del aro, cargó el rebote ofensivo, robó pelotas y defendió con una solidez enorme. San Isidro apenas le anotó 12 puntos en casi 12 minutos y perdió 8 pelotas en ese tramo.

Ahí está el partido.

El quinteto que cambió la serie

La formación de Reinaudi, Franchino, Noblega, Merchant y Henry fue la más importante no solo por el +19, sino por la forma en que dominó.

Lanús tiró 11/14 en dobles, un porcentaje altísimo, lo que marca que atacó con ventaja, llegó profundo y tomó tiros de alta calidad. No necesitó vivir del triple: construyó desde la presión, las recuperaciones y la finalización cerca del aro.

Defensivamente fue devastador. San Isidro quedó en:

3/10 en dobles
1/5 en triples
8 pérdidas
12 puntos

Esa combinación entre eficacia propia y pérdida rival hizo que el partido se abriera.

El segundo quinteto positivo: defensa por encima del ataque

La segunda formación de mayor volumen fue:

Whitfield · Franchino · Noblega · Merchant · Henry

Jugó 6:02 y ganó 8-4.

No fue buena ofensivamente:

2/7 en dobles
1/8 en triples
ORTG: 62.7

Pero sostuvo el partido desde la defensa:

San Isidro: 4 puntos
1/2 en dobles
0/4 en triples
3 pérdidas
DRTG: 40.5

Esta formación ya había sido importante defensivamente en el Juego 1. En el Juego 2 había sido castigada. En el Juego 3 volvió a cumplir su mejor versión: bajó el goleo rival y le impidió a San Isidro construir ritmo.

La lectura es interesante: con Merchant y Henry juntos, más Franchino y Noblega, Lanús encontró dos estructuras diferentes. Una con Reinaudi fue demoledora en ataque y defensa; otra con Whitfield fue pobre en ataque, pero muy fuerte atrás.

Puntos fuertes de Lanús

1. Rebote ofensivo y posesiones extra

Lanús tomó 12 rebotes ofensivos, contra apenas 3 de San Isidro.

Ese dato es enorme. En un partido de ritmo alto, cada rebote ofensivo suma oportunidades, castiga defensas y genera desgaste. El quinteto principal tomó 4 rebotes ofensivos en 11:39, y el segundo tomó otros 4 en 6:02.

La diferencia en el rebote ofensivo fue una de las bases del 88-61.

2. Robos y pérdidas provocadas

Lanús terminó con 12 robos y forzó 18 pérdidas de San Isidro.

El quinteto principal produjo 6 robos y le sacó 8 pérdidas al rival. Esa fue la marca más importante del partido: Lanús no solo defendió tiros, también rompió la circulación de San Isidro.

3. Circulación ofensiva

Lanús repartió 20 asistencias contra 11 de San Isidro.

Esa diferencia muestra que el equipo no ganó solo por defensa. También tuvo mejor pase, mejor ventaja construida y más continuidad ofensiva.

4. Alta eficacia en momentos centrales

Lanús no tuvo un partido brillante de tres puntos en volumen total, pero sí encontró eficacia en los tramos necesarios.

Terminó con:

21/39 en dobles, 53.8%
11/34 en triples, 32.4%
13/16 libres, 81.3%

La diferencia no estuvo solo en porcentajes generales, sino en cuándo y con qué quintetos convirtió.

Lectura por nombres dentro de las formaciones

Sin tomarlo como estadística individual pura, sino como impacto de los quintetos donde aparecen:

Noblega estuvo en los mejores tramos: sus formaciones quedaron +31 en 28:03.
Franchino también fue central: +29 en 28:52.
Henry aparece con +27 en 30:25.
Reinaudi tuvo un impacto enorme: +25 en solo 18:07.
Merchant volvió a ser clave: +22 en 25:00.

El dato de Reinaudi es fuerte porque estuvo en el quinteto más determinante y elevó muchísimo la estructura. Con él en esa formación, Lanús tuvo su mejor versión del partido.

Conclusión deportiva

Lanús ganó el Juego 3 porque encontró una formación dominante y porque volvió a imponer defensa, presión y rebote ofensivo. El quinteto de Reinaudi, Franchino, Noblega, Merchant y Henry fue el núcleo de la noche: ganó 31-12 en 11:39, con 78.6% en dobles, seis robos y un rating neto de +80.2. Ese tramo explica el quiebre del partido.

A diferencia del Juego 2, donde San Isidro había castigado las estructuras principales de Lanús, esta vez el Granate recuperó control desde sus quintetos de mayor impacto. La formación con Whitfield, Franchino, Noblega, Merchant y Henry no atacó bien, pero defendió de manera excelente y ganó 8-4, dejando a San Isidro sin ritmo.

El partido también mostró profundidad. El quinteto con Whitfield, Noblega, Sacchi, Johnson y Henry aportó 12-9 en casi cinco minutos y sostuvo la diferencia desde el triple. No fue una noche perfecta para todas las combinaciones, pero Lanús tuvo suficientes respuestas para que sus tramos flojos no pesaran.

La diferencia real estuvo en tres rubros: rebote ofensivo, pérdidas provocadas y circulación. Lanús ganó 12-3 en rebotes ofensivos, forzó 18 pérdidas y repartió 20 asistencias. San Isidro, que había dominado el Juego 2 desde sus formaciones principales, esta vez quedó desarmado por la presión y no encontró un quinteto de volumen que equilibrara el partido.

En síntesis: Lanús no solo ganó 88-61; ganó desde una estructura reconocible. Su quinteto más fuerte fue demoledor, sus variantes defensivas acompañaron y el equipo recuperó la identidad que había mostrado en el primer juego, pero con una diferencia mucho más amplia y sostenida.

Lectura central

San Isidro perdió el Juego 3 porque su quinteto principal se derrumbó y porque ningún quinteto de volumen logró compensarlo.

El dato más importante es este:

Buchaillot · Lambrisca · Saglietti · Ortiz · Hooper
Jugó 11:14 y perdió 12-27.

Ese quinteto solo explica más de la mitad de la diferencia final. San Isidro perdió por 27 y su formación base quedó -15.

Sus números fueron muy duros:

12 puntos en 11:14
ORTG: 57.8
DRTG: 126.6
NET: -68.8
3/8 en dobles
1/7 en triples
6 pérdidas
3 asistencias

Del otro lado, Lanús le hizo:

27 puntos
9/13 en dobles
2/9 en triples
5 asistencias
5 robos

La lectura es directa: San Isidro no solo anotó poco, sino que perdió demasiadas pelotas y permitió que Lanús corriera, atacara con ventaja y llegara cerca del aro.

El contraste con el Juego 2

Este es el punto más fuerte del análisis.

En el Juego 2, este mismo quinteto base de San Isidro había sido uno de los grandes sostenes de la victoria. Había ganado 25-16 y había defendido muy bien.

En el Juego 3, la misma estructura perdió 12-27.

Ese cambio explica buena parte de la serie. Lanús ajustó, presionó mejor, castigó las pérdidas y anuló la circulación ofensiva de San Isidro.

La diferencia no está solo en el marcador: está en la calidad de posesiones. En el Juego 2, San Isidro atacaba con pase y ventaja; en el Juego 3, ese quinteto quedó atado a tiros forzados, baja eficacia y pérdidas.

El segundo quinteto negativo de volumen

Otra formación importante fue:

Buchaillot · Lambrisca · Mare · Diotto · Eydallín

Jugó 4:29 y perdió 6-10.

No fue una caída tan grande como la del quinteto base, pero tampoco dio respuesta:

6 puntos
ORTG: 54.5
DRTG: 125.0
NET: -70.5
3/7 en dobles
0/2 en triples
1 asistencia
2 pérdidas

Lanús, en cambio, le anotó 2/3 en dobles y 2/3 en triples. Es decir: cada vez que San Isidro intentó sostenerse con esta segunda estructura, tampoco logró frenar la ofensiva rival.

Este quinteto ya había sido un problema en el Juego 1, había mejorado en el Juego 2 y volvió a ser negativo en el Juego 3.

Los mejores quintetos de San Isidro

San Isidro tuvo algunos tramos positivos, pero ninguno con volumen suficiente como para cambiar el partido.

El mejor quinteto relativamente confiable fue:

Saglietti · Ortiz · Mare · Boyé · Eydallín

Jugó 4:16 y ganó 9-7.

Fue una de las pocas formaciones con equilibrio:

ORTG: 112.5
DRTG: 78.8
NET: +33.7
3/4 en dobles
1/4 en triples
2 asistencias
1 pérdida

No rompió el partido, pero mostró una señal: con Saglietti, Ortiz, Mare, Boyé y Eydallín, San Isidro tuvo más movilidad, mejor defensa y una producción ofensiva más ordenada.

Otra formación positiva fue:

Buchaillot · Saglietti · Mare · Hooper · Eydallín

Jugó 4:13 y ganó 10-9.

Fue muy eficiente ofensivamente:

3/3 en dobles
1/2 en triples
ORTG: 134.4

El problema fue que defendió poco: Lanús también produjo bien y terminó cerca, con 9 puntos en ese tramo. Fue una formación útil, pero no dominante.

Puntos débiles más salientes

1. El ataque se desplomó

San Isidro tuvo un ORTG global de apenas 77.4. Para una final, ese número es bajísimo.

El problema principal no fue el doble, porque terminó:

17/29 en dobles, 58.6%

El problema fue que tomó pocos tiros de calidad, perdió muchas pelotas y no pudo sostener volumen ofensivo.

2. El triple fue un problema enorme

San Isidro tiró:

6/29 en triples, 20.7%

Ese dato es decisivo. Lanús defendió, cerró espacios y obligó a San Isidro a tomar tiros exteriores que no pudo convertir.

El quinteto base, por ejemplo, tiró 1/7 de tres puntos. La segunda estructura tiró 0/2. Ahí el ataque se fue quedando sin respuestas.

3. Las pérdidas explican el quiebre

San Isidro perdió 18 pelotas y Lanús tuvo 12 robos.
El quinteto base concentró buena parte del problema:
6 pérdidas en 11:14

Ese número es demasiado alto para el quinteto que debía ordenar el juego. Lanús lo aprovechó para correr, cargar rebote ofensivo y transformar defensa en ataque.

4. El rebote ofensivo fue una diferencia estructural

San Isidro tomó apenas:
3 rebotes ofensivos
Lanús tomó:
12 rebotes ofensivos

Esa diferencia es enorme. San Isidro no tuvo segundas oportunidades y Lanús sí. En un partido donde el visitante ya tenía problemas para anotar, perder tan claramente el rebote ofensivo terminó agravando todo.

5. El quinteto base quedó muy expuesto

El equipo no tuvo una caída general pareja: tuvo un problema grande en su formación principal. Que el quinteto de más volumen termine -15 en 11 minutos marca que la estructura inicial fue superada en ambos costados.

Lectura por nombres dentro de las estructuras

Sin tomarlo como estadística individual pura, sino como impacto de las formaciones donde aparecen:

Buchaillot estuvo en quintetos que terminaron 29-60 en contra en 24:40.
Hooper apareció en formaciones que quedaron 33-57 en 24:16.
Lambrisca estuvo en estructuras que terminaron 41-62 en 28:20.
Saglietti, aun siendo el más importante para ordenar, también quedó negativo: 51-68 en 30:15.

El dato no significa responsabilidad individual directa, pero sí marca que las estructuras principales de San Isidro fueron superadas. A diferencia del Juego 2, esta vez ni las formaciones con Saglietti pudieron sostener dominio.

Conclusión deportiva

San Isidro perdió el Juego 3 porque Lanús le destruyó su estructura principal. El quinteto de Buchaillot, Lambrisca, Saglietti, Ortiz y Hooper, que había sido una de las claves de la victoria en el segundo partido, ahora cayó 12-27 en 11:14, con bajo ataque, seis pérdidas y una defensa que permitió 9/13 en dobles.

El equipo tuvo algunas respuestas parciales, sobre todo con las formaciones de Saglietti, Ortiz, Mare, Boyé y Eydallín y Buchaillot, Saglietti, Mare, Hooper y Eydallín, pero fueron tramos cortos. Ninguna unidad positiva alcanzó el volumen suficiente para cambiar el eje del partido.

La derrota se explica por cuatro factores combinados: bajo triple, demasiadas pérdidas, escaso rebote ofensivo y caída del quinteto base. San Isidro tiró apenas 6/29 de tres puntos, perdió 18 pelotas y tomó solo 3 rebotes ofensivos. Lanús, en cambio, robó, corrió y castigó con una formación principal que dominó el partido.

En síntesis: el 88-61 no fue solo una diferencia de eficacia. Fue una diferencia de funcionamiento. San Isidro no encontró un quinteto estable para competir el partido, mientras Lanús sí tuvo una formación dominante y varias estructuras defensivas que le quitaron ritmo, pase y confianza.

Pablo Tosal
Pick and Roll

COMENTARIOS (0)

DEJA UN COMENTARIO