En el inicio del partido, Lanús cargó con el peso de la historia sobre los hombros. Reinaudi abrió el aro con un triple temprano, pero esa conversión quedó como una isla: después el local falló siete lanzamientos seguidos de tres puntos y llegó a quedar 1/8 desde el perímetro, mientras San Isidro encontró respuestas cerca del canasto.
Promediando el primer cuarto, el equipo de Porta Bosco castigó con Hooper, Saglietti, Ortiz y Lambrisca para meter un parcial de 10-0 y escaparse 12-3. Lanús estaba duro, ansioso, sin fluidez ofensiva, pero no se quebró: Henry, Merchant y Franchino achicaron sobre el cierre para dejar el primer parcial 9-12.
En el comienzo del segundo segmento, el Granate empezó a discutir el partido desde atrás, con Whitfield y Franchino dándole aire desde el perímetro. La ráfaga lo llevó a empatar en 18 y luego a pasar al frente 26-18, en el tramo más claro de su primera reacción, cuando la defensa empezó a transformar recuperos en confianza.
Sin embargo, San Isidro respondió como un finalista. Suñé clavó dos triples enormes, Buchaillot sumó otro golpe externo y Ortiz cerró la primera mitad con un doble que dejó al visitante arriba 32-29. Lanús había encontrado el camino, pero todavía no el dominio.
Cuando amanecía el tercer cuarto, Henry empató con un triple y el partido entró en zona de batalla. San Isidro volvió a tomar ventaja 44-39 con Lambrisca como referencia, pero allí apareció la fibra de campeón: Noblega metió un triple vital, Henry sumó desde la línea y Merchant anotó el doble del 45-44 para que Lanús entrara al último cuarto al frente.
El quiebre definitivo llegó en el cuarto final, donde el Granate jugó con una autoridad emocional superior. Noblega y Whitfield abrieron la brecha, Franchino castigó desde la línea y Reinaudi encendió la noche con dos triples decisivos: el de 52-46 primero y el de 58-48 después, golpes de martillo sobre la resistencia visitante.
San Isidro se fue quedando sin respuestas porque sus pérdidas pesaron demasiado. Terminó con 17 pérdidas contra apenas 8 de Lanús, y esa diferencia explicó buena parte del cierre: Noblega robó cinco pelotas, el equipo sumó 11 recuperos y cada error visitante empezó a sentirse como una puerta abierta hacia el ascenso.
Reinaudi fue la figura porque apareció donde la noche pedía grandeza: 13 puntos, 7 rebotes y 3/7 en triples, con conversiones determinantes en el último cuarto. Franchino acompañó con 13 puntos y 10 rebotes, Noblega completó una planilla total con 11 puntos, 6 rebotes, 5 recuperos y cero pérdidas, y Merchant, aun sin necesitar una noche goleadora, sostuvo su peso simbólico y competitivo como MVP de la serie.
El final tuvo forma de epopeya granate. Lanús ganó el último cuarto 22-8, dejó a San Isidro en apenas 52 puntos, levantó la copa y volvió a la Liga Nacional como se vuelve a los lugares importantes: sufriendo primero, resistiendo después y terminando de pie, con su gente, su historia y su ascenso en las manos.
Crónica: Pick and Roll
Fotos: prensa Lanús

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