En el inicio del partido, Quimsa entró mejor parado. Lema abrió el marcador, Robinson apareció con puntos rápidos y Figueredo clavó un triple para sostener la primera diferencia visitante, que llegó a estirarse con Johnson y Freeman. Gimnasia, con Dato como respuesta inicial, no perdió el eje, pero cerró el primer cuarto abajo 18-14.
En el comienzo del segundo segmento, Collomb metió un triple que llevó a Quimsa a su máxima de siete puntos, 21-14. Ahí cambió el partido. Chacón atacó, Rivero empezó a darle peso interior y Horton igualó con un triple. Ese 7-0 no sólo empató el juego: modificó la energía del estadio y le quitó comodidad a la ofensiva santiagueña.
Promediando el cuarto, Gimnasia empezó a ganar desde los detalles. Chacón repartió cinco asistencias sin pérdidas, Rivero castigó cerca del aro y Carrasco le dio apertura con su tiro exterior. Además, una recuperación de Carrasco sobre Figueredo terminó en puntos de Horton, una muestra clara de cómo las pérdidas visitantes empezaron a tener costo directo.
Al cierre del primer tiempo, el local ya había dado vuelta la historia con un parcial de 25-14 en el segundo cuarto. Del 24-25 pasó a controlar 39-32, con Chacón cerrando desde tres y con Quimsa sin poder correr ni encontrar ventajas limpias. La diferencia no era enorme, pero el dominio emocional ya había cambiado de lado.
Cuando amanecía el tercer cuarto, Gimnasia apretó todavía más. Quimsa tardó casi cuatro minutos en anotar de cancha y el local se escapó 43-32. La reacción visitante llegó con Lema y Freeman para acercarse a 49-42, pero Dato recuperó una pelota clave ante Johnson y Toretta respondió con un doble y falta que volvió a poner diez de distancia.
En ese tramo también se explicó buena parte del resultado. Quimsa terminó con 11 pérdidas y apenas 2 recuperos, mientras Gimnasia produjo 8 robos y sólo perdió 8 balones. Johnson quedó reducido a 2 puntos, 0/4 en triples y 2 pérdidas; Orresta no anotó en 18 minutos con 0/5 de cancha; Meyinsse sufrió con 2/7 en dobles. Cada intento forzado alimentó el control local.
En el último cuarto, Gimnasia ya no dejó crecer la incertidumbre. Cosolito clavó un triple para el 59-46, Carrasco volvió a castigar de tres y Rivero fue a la línea para llevar la máxima a 76-54 con 3m31s por jugar. La rotación fue determinante: el banco local aportó 50 de los 76 puntos y sostuvo una intensidad que Quimsa no pudo igualar.
El 76-59 final fue la síntesis de una noche de autoridad. Gimnasia ganó el rebote 37-30, repartió mejor el juego con 15 asistencias y encontró respuestas en Chacón, Carrasco, Rivero, Horton y Cosolito. Quimsa apenas tuvo eficacia en Freeman y Robinson, pero quedó demasiado solo y sin volumen colectivo. La serie está 3-0 y el sábado, en casa, Gimnasia puede tocar el cielo.
Crónica: Pick and Roll
Fotos: prensa Gimnasia

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