• 05-06-2026
  • Buenos Aires, 15°C

El análisis final de un Ascenso para el recuerdo

Lo más relevante del partido

La lectura más fuerte es esta:

Lanús fue campeón aunque su quinteto de mayor volumen fue negativo.

El quinteto más utilizado fue:

Reinaudi · Franchino · Noblega · Merchant · Henry

Jugó 14:29 y perdió 13-23.

Ese dato es importante porque muestra que Lanús no ganó desde una sola estructura fija. Al contrario: tuvo que encontrar respuestas desde otros quintetos.

Ese quinteto sufrió mucho:

13 puntos a favor
23 puntos en contra
2/15 en dobles
4 pérdidas
ORTG: 54.2
DRTG: 85.6
NET: -31.4

San Isidro le anotó 10/15 en dobles, es decir que en ese tramo atacó muy bien cerca del aro. Si el partido hubiese dependido solo de esa formación, Lanús hubiera estado en problemas.

El quiebre real: tres quintetos demoledores

La clave del título estuvo en los siguientes tres quintetos. Entre los tres jugaron 19:27 y ganaron:

Lanús 48 - San Isidro 15
Diferencia: +33

Ahí se decidió todo.

1. Whitfield · Reinaudi · Franchino · Noblega · Merchant

Fue el quinteto más importante del partido.

Jugó 9:25 y ganó 22-8.

Sus números fueron excelentes:

ORTG: 180.3
DRTG: 63.9
NET: +116.4
4/7 en dobles
3/7 en triples
5/5 libres
4 rebotes ofensivos
0 pérdidas

Este fue el quinteto que le cambió la cara a Lanús. Tuvo eficacia, no perdió la pelota y atacó con enorme claridad. En un partido de marcador bajo, anotar 22 puntos en menos de diez minutos fue decisivo.

La diferencia con el quinteto negativo anterior es muy clara: Whitfield le dio otro ritmo y otra agresividad a la estructura.

2. Whitfield · Franchino · Noblega · Merchant · Henry

Esta formación volvió a ser clave defensiva.

Jugó 6:09 y ganó 11-4.

No tuvo un ataque brillante, pero defendió de manera extraordinaria:

San Isidro: 4 puntos
2/4 en dobles
0/4 en triples
2 pérdidas
DRTG Lanús: 38.3
NET: +65.1

Este quinteto ya había aparecido en otros partidos como una formación de control. En el Juego 4 volvió a cumplir esa función: secó a San Isidro y sostuvo la ventaja.

3. Whitfield · Franchino · Noblega · Sacchi · Henry

Fue el golpe corto y letal.

Jugó 3:53 y ganó 15-3.

Sus datos:

4/6 en triples
3 asistencias
4 robos
ORTG: 190.4
DRTG: 44.4
NET: +146.0

Es una muestra más chica, pero fue un tramo violentísimo. Lanús castigó desde el perímetro, robó pelotas y abrió una diferencia que San Isidro no pudo remontar.

Sacchi aparece en este juego como una pieza muy importante en un momento puntual: le dio energía, amenaza exterior y defensa.

Puntos fuertes más salientes

Whitfield fue el factor estructural

Las tres formaciones decisivas tienen a Whitfield.

Con él dentro de los quintetos principales, Lanús encontró ritmo, defensa y claridad. El dato más contundente es que los tres mejores quintetos del partido lo tuvieron en cancha y combinaron +33.

No es solo una lectura individual: es estructural. Cuando Whitfield entró en lugar de algunas piezas más pesadas, Lanús tuvo más velocidad, mejor balance y más capacidad para atacar antes de que San Isidro armara su defensa.

Defensa de campeonato

San Isidro terminó con apenas 52 puntos y un rating ofensivo global aproximado de 76.6.

Lanús forzó:

17 pérdidas de San Isidro
11 robos propios

Además, defendió muy bien el triple rival:

San Isidro: 4/17 en triples, 23.5%

En un partido de cierre de serie, Lanús ganó desde la defensa. No necesitó un marcador alto ni una noche ofensiva perfecta.

Rebote ofensivo

Lanús tomó 13 rebotes ofensivos contra 4 de San Isidro.

Ese dato es enorme. Le dio segundas oportunidades, le permitió sobrevivir a malos porcentajes de dos puntos y desgastó a San Isidro.

Incluso cuando Lanús no estuvo fino en dobles, el rebote ofensivo le dio volumen.

Algunos cierres cortos fueron negativos, pero sin peso real

El quinteto con Whitfield, Franchino, Noblega, Merchant y Johnson perdió 0-8 en apenas 1:47.

Es un dato llamativo, pero por volumen no cambia el análisis. En una muestra tan chica, dos o tres acciones alteran todo el rating.

Conclusión

Lanús cerró la serie y fue campeón porque tuvo más respuestas colectivas. No dependió de un quinteto único: de hecho, su formación de mayor duración fue negativa. Pero cuando entraron las combinaciones con Whitfield, el partido cambió por completo.

El tramo decisivo fue brutal: tres quintetos con Whitfield ganaron 48-15 en 19:27. Esa fue la diferencia real del partido y probablemente una de las claves del campeonato.

Lanús no ganó el Juego 4 por una ofensiva arrolladora durante los 40 minutos. Lo ganó por defensa, rebote ofensivo, robos y por encontrar formaciones específicas capaces de quebrar el partido. En una final cerrada, esa profundidad fue la que terminó marcando la diferencia.

El campeón tuvo un problema en su quinteto más utilizado, pero encontró soluciones. Y esa es, justamente, una marca de equipo campeón.

Por su parte La lectura más fuerte es que San Isidro no se derrumbó con su quinteto base, pero se quedó sin respuestas cuando tuvo que rotar.

El quinteto más usado fue:

Buchaillot · Lambrisca · Saglietti · Ortiz · Hooper

Jugó 14:09 y empató su tramo 20-20.

Ese dato es importante: la formación principal no perdió el partido en el marcador. Pero tampoco logró imponer ventaja. Además, su eficiencia fue baja:

20 puntos
ORTG: 84.6
DRTG: 94.3
NET: -9.7
0/6 en triples
4 pérdidas

¿Por qué el NET es negativo si empató 20-20? Porque San Isidro necesitó más posesiones para anotar los mismos puntos. No es error: fue menos eficiente.

El único tramo realmente fuerte

La mejor formación de San Isidro fue:

Suñé · Buchaillot · Saglietti · Ortiz · Diotto

Jugó 3:01 y ganó 11-2.

Fue el único quinteto que cambió claramente el ritmo a favor del Santo:

11-2
ORTG: 220.0
DRTG: 40.0
NET: +180.0
3/4 en triples
3 asistencias
0 pérdidas

Es una muestra corta, pero muy clara. Con Suñé, Saglietti y Diotto juntos, San Isidro encontró tiro, pase y orden. El problema fue que ese impacto duró apenas tres minutos.

El quiebre negativo

El resto de las formaciones cortas fueron el problema. Después de los tres quintetos de mayor impacto, San Isidro no pudo sostenerse.

El dato resumido es fuerte:

Los tres quintetos más largos: San Isidro 38 - Lanús 33
El resto de los quintetos: San Isidro 14 - Lanús 34

Ahí se explica la derrota. San Isidro tuvo un núcleo competitivo, pero sus variantes se apagaron ofensivamente.

Puntos débiles más salientes

Ataque muy bajo

San Isidro terminó con apenas 52 puntos y un ORTG global de 76.6. Para un partido decisivo, fue demasiado poco.

Sus porcentajes muestran el problema:

14/30 en dobles, 46.7%
4/17 en triples, 23.5%
12/18 en libres, 66.7%

El triple volvió a ser una limitación grande. El quinteto base terminó 0/6 de tres puntos.

Muchas pérdidas

San Isidro perdió 17 pelotas. Lanús robó 11.

En un partido de bajo goleo, regalar tantas posesiones fue decisivo. El Santo no solo anotó poco: tampoco pudo cuidar el balón cuando necesitaba construir paciencia.

Rebote ofensivo perdido

San Isidro tomó apenas 4 rebotes ofensivos, contra 13 de Lanús.

Esa diferencia le dio al campeón muchas segundas oportunidades. San Isidro, en cambio, tuvo que vivir casi siempre de una sola posesión.

Rotación sin sostén

La formación con:

Suñé · Lambrisca · Mare · Hooper · Eydallín

perdió 4-12 en 2:50.

Y la de:

Buchaillot · Lambrisca · Ortiz · Diotto · Eydallín

perdió 0-6 en 1:21.

Son tramos cortos, pero en un partido cerrado y de pocos puntos esos parciales pesan muchísimo.

Conclusión

San Isidro perdió el Juego 4 porque no pudo encontrar continuidad ofensiva. Su quinteto base compitió, pero no dominó; empató 20-20 en más de 14 minutos, aunque con baja eficiencia y sin tiro exterior.

La señal positiva fue el quinteto con Suñé, Buchaillot, Saglietti, Ortiz y Diotto, que ganó 11-2 y mostró la mejor versión del equipo. Pero fue un tramo demasiado breve para cambiar la historia.

La diferencia real estuvo en la profundidad y en la energía de las variantes. Lanús encontró quintetos que rompieron el partido; San Isidro, en cambio, se quedó sin gol en sus formaciones secundarias.

El cierre de serie deja una síntesis clara: San Isidro tuvo momentos competitivos, pero Lanús tuvo más respuestas. En el partido del título, el Santo quedó condenado por el bajo triple, las pérdidas y el rebote ofensivo perdido.

Pablo Tosal
www.pickandroll.com.ar

COMENTARIOS (0)

DEJA UN COMENTARIO