Junior Merchant no fue solamente el MVP por producción individual. Fue MVP porque cuando Lanús encontró sus mejores estructuras, Merchant estuvo casi siempre dentro de ellas. Su impacto aparece en tres planos: spacing ofensivo, capacidad para sostener quintetos móviles y valor defensivo dentro de formaciones que presionaron, robaron y corrieron.
La serie tuvo una excepción clara: el Juego 2. San Isidro lo neutralizó y Lanús perdió ampliamente. Pero justamente ahí se entiende mejor su peso: cuando San Isidro logró apagar las formaciones con Merchant, Lanús perdió fluidez, defensa y equilibrio. Cuando Lanús volvió a activarlo dentro de estructuras más sanas, la serie se rompió.
Juego 1: Merchant como factor de equilibrio
En el primer partido, Lanús ganó 63-62 y Merchant fue el dato estructural más fuerte. Con Merchant en cancha dentro de los quintetos, Lanús terminó: 48-38 a favor. Sin Merchant: 15-24 en contra
Esa diferencia es enorme para un partido definido por un punto.
El quinteto Whitfield · Reinaudi · Franchino · Noblega · Merchant ganó 28-24 en 13:40, con 122.4 de ORTG y +27.6 de NET. Fue la formación que le dio a Lanús su mejor volumen ofensivo.
Además, el quinteto Whitfield · Franchino · Noblega · Merchant · Henry ganó 11-4 y dejó a San Isidro en apenas cuatro puntos en más de seis minutos. Ahí Merchant no aparece solo como anotador: aparece como parte de una formación que defendió, equilibró y sostuvo.
Conclusión del Juego 1: Merchant fue el jugador que más ordenó el impacto colectivo de Lanús. No necesariamente por una sola jugada, sino porque con él Lanús funcionó y sin él se cayó.
Juego 2: San Isidro lo neutraliza y Lanús pierde estructura
El segundo partido fue la gran excepción. San Isidro ganó 90-72 y las formaciones con Merchant quedaron muy golpeadas.
Con Merchant, Lanús terminó: 53-73 en contra
El quinteto Whitfield · Franchino · Noblega · Merchant · Henry, que había sido una solución defensiva en el Juego 1, perdió 21-36 en casi 14 minutos.
Ese dato no lo disminuye como MVP; al contrario, muestra cuánto dependía Lanús de que Merchant pudiera incidir. San Isidro lo sacó de eje, atacó mejor esas formaciones y obligó a Lanús a jugar incómodo.
Conclusión del Juego 2: cuando San Isidro neutralizó las estructuras con Merchant, Lanús perdió por 18. Fue el partido que mostró el problema y preparó el ajuste.
Juego 3: el partido que lo eleva definitivamente
El Juego 3 fue el gran punto de quiebre de la serie. Lanús ganó 88-61 y Merchant volvió a ser central. La formación más determinante fue:
Reinaudi · Franchino · Noblega · Merchant · Henry
Jugó 11:39 y ganó: 31-12
Con:
ORTG: 132.9
DRTG: 52.7
NET: +80.2
Ese quinteto fue demoledor. Lanús anotó cerca del aro, presionó, robó y quebró la confianza de San Isidro. La formación produjo 6 robos, forzó 8 pérdidas rivales y tuvo 11/14 en dobles.
Ahí Merchant aparece en su versión más determinante: no solo como finalizador, sino como parte de una estructura que convirtió defensa en ataque y dominio físico en diferencia real.
En total, sus formaciones en el Juego 3 quedaron alrededor de:
+22 en 25 minutos
Conclusión del Juego 3: Merchant fue parte del quinteto que rompió el partido y probablemente el tramo más importante de toda la final.
Juego 4: no domina todos los minutos, pero está en los quintetos del título
En el Juego 4, Lanús ganó 67-52 y fue campeón. La lectura es interesante porque el quinteto más usado con Merchant fue negativo:
Reinaudi · Franchino · Noblega · Merchant · Henry
Perdió: 13-23 en 14:29
Ese dato marca que Merchant no ganó la serie por estar siempre positivo en cualquier contexto. Necesitaba la combinación correcta alrededor.
Cuando apareció con Whitfield, la historia cambió por completo.
El quinteto:
Whitfield · Reinaudi · Franchino · Noblega · Merchant
ganó:
22-8 en 9:25
Con:
ORTG: 180.3
DRTG: 63.9
NET: +116.4
Y la formación:
Whitfield · Franchino · Noblega · Merchant · Henry
ganó:
11-4 en 6:09
Otra vez, Merchant estuvo en los quintetos que le dieron a Lanús el golpe de campeón. La clave fue la combinación con Whitfield: más ritmo, más amenaza, más balance y más capacidad para que San Isidro no pudiera cargar la defensa sobre una sola zona.
Conclusión del Juego 4: Merchant no fue perfecto en todos los tramos, pero sí estuvo en las estructuras decisivas que cerraron la serie.
Por qué Merchant fue MVP
Merchant fue MVP porque su impacto no se reduce a una planilla individual. Su valor estuvo en cómo alteró la estructura de la serie.
Primero, mejoró el spacing. Con él, Lanús tuvo más amenaza, más apertura y más posibilidades de atacar con ventajas. Cuando él no estaba o cuando San Isidro logró neutralizarlo, Lanús se volvió más previsible.
Segundo, permitió quintetos más versátiles. Funcionó tanto con Reinaudi como con Whitfield, y también dentro de formaciones con Henry. Esa flexibilidad fue clave porque Lanús no ganó siempre con el mismo quinteto: fue encontrando respuestas según el partido.
Tercero, participó de los tramos de quiebre. En el Juego 1 estuvo en las formaciones que explicaron la victoria por un punto. En el Juego 3 integró el quinteto que ganó 31-12 y rompió la serie. En el Juego 4 estuvo en los quintetos que ganaron 22-8 y 11-4, decisivos para el título.
Cuarto, su impacto obligó a San Isidro a ajustar. El Juego 2 demuestra que el rival lo identificó como problema. San Isidro logró apagarlo una noche y ganó por 18. Pero Lanús respondió, lo reubicó mejor y desde ahí volvió a dominar.
Merchant fue el MVP porque Lanús fue otro equipo cuando logró activarlo correctamente. No fue un dominio lineal de cuatro partidos, sino una evolución: apareció en el cierre del Juego 1, fue contenido en el Juego 2, explotó estructuralmente en el Juego 3 y volvió a ser parte central de los quintetos campeones en el Juego 4.
Su desequilibrio no estuvo solo en anotar. Estuvo en hacer mejores a las formaciones correctas. Cuando Lanús lo rodeó bien, el equipo ganó en ritmo, spacing, defensa y contundencia. En una final donde los quintetos marcaron tanto el desarrollo, Merchant fue la pieza que más cambió el funcionamiento del campeón.
El Futuro
¿Junior Merchant es un valor confiable para jugar Liga Nacional?- Sin dudas que sus características físicas son muy buscadas en Liga Nacional, donde tiene otra clase de oponente. Ya lo hizo muy bien Zárate la temporada 23/24 con 5.0 pts en 14 minutos de promedio y fue creciendo al siguiente año con 13.7 pts de promedio en 29 minutos prom. Terminó por una lesión sin poder jugar la final por el descenso ante Argentino de Junín, sin dudas condicionando con su ausencia a su equipo.
El llamado del entrenador Anglese que lo conocía su paso por Zárate es una confianza en el proceso de crecimiento en el jugador.
Ahora queda la relación de mirar al futuro donde Junior sabe que no puede depender de su capacidad de salto y su velocidad sino desarrolla bien su mano derecha y sobre todo su tiro perimetral. Esta temporada terminó con 12/37 en triples (32.4%) pero lanzando apenas 0.3/0.8 por partido. Y eso que metió el 25% de todos los triples del campeonato en un solo partido (3/3 en el J3 contra Sani). Su capacidad de trabajo indicará si puede dar el paso a la siguiente etapa de su vida como mayor. Tiene toda la oportunidad por delante.
Pablo Tosal
www.piclandroll.com.ar
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