En el inicio del partido Argentina entró mejor sostenida por Bolmaro, Caffaro y Deck. No fue un arranque limpio desde el tiro exterior, porque Campazzo ya empezó a tomar triples de alto grado de dificultad, pero la Selección compensó con rebotes ofensivos, presencia cerca del aro y viajes a la línea. Ese primer tramo le permitió construir una ventaja temprana y cerrar arriba 25-20.
Promediando el primer cuarto, Uruguay encontró respuestas en Santiago Vescovi, Pablo Gómez y Joaquín Rodríguez, pero tuvo un problema que después sería estructural: dependió demasiado del tiro de tres y no siempre eligió bien. Vescovi terminó 1/8 desde larga distancia y Pomoli 0/3, una baja eficacia que le quitó continuidad cada vez que el local necesitaba sostener una reacción.
En el comienzo del segundo segmento cambió el clima. Uruguay elevó la presión, forzó pérdidas y empezó a correr. Rodríguez robó, Bianchi también castigó una mala entrega de Campazzo, y Serres sumó puntos de contraataque y tras pérdidas. Allí apareció el mejor momento emocional uruguayo: pasó de correr desde atrás a dominar el pulso del juego.
Al cierre del primer tiempo, Uruguay llegó a tomar ocho de ventaja, 44-36, porque Argentina se desordenó con pérdidas y faltas. Sin embargo, la Selección achicó antes del descanso con libres, presencia de Caffaro y una conversión de Bolmaro. Ese cierre no le dio el mando del marcador, pero sí evitó que el partido se le fuera: Uruguay se fue arriba 44-41, aunque con la sensación de haber perdonado una diferencia mayor.
Cuando amanecía el tercer cuarto, Joaquín Rodríguez clavó un triple para el 47-43 y pareció extender el dominio local. Pero ahí nació el quiebre real. Deck atacó el aro, Bolmaro encadenó triples, Brussino dio soluciones sin forzar y Argentina firmó un parcial fuerte para pasar de estar abajo a mandar 58-50. No fue solo puntería: fue una mejora en la selección de tiros y en la ocupación de espacios.
Uruguay intentó volver con Serres y Vescovi, incluso llegó a quedar 58-60, pero Argentina cerró el tercer cuarto con madurez. Juan Fernández sumó desde la línea, Brussino castigó de media distancia y Bolmaro cerró el parcial con triple y bandeja para dejar el 69-60. Ese 9-2 final del cuarto fue decisivo: transformó una amenaza uruguaya en una ventaja psicológica argentina.
En el último cuarto todavía hubo una puerta abierta. Uruguay bajó la diferencia a 67-69 después de una recuperación de Serres y una bandeja de Vescovi tras pérdida argentina. Pero la respuesta fue de equipo grande: triple de Corbalán, ataque profundo de Deck y dos bombas de Campazzo en el tramo caliente. Aunque el base terminó 5/16 de cancha y 4/13 en triples, sus aciertos llegaron cuando el partido pedía autoridad.
El boxscore explica el resultado más allá de los nombres. Argentina ganó los rebotes 40-26, tuvo 18 asistencias, tiró 20/27 libres y encontró 11 triples contra apenas 6 de Uruguay. El local tuvo menos pérdidas, 8 contra 10, y más robos, 7 contra 3, pero no pudo convertir esa ventaja defensiva en control del cierre. Argentina, en cambio, sobrevivió al golpe del segundo cuarto, dominó el tercero y cerró en Montevideo con una victoria de carácter mundialista.
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Fotos: FIBa.com

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