Unión Bahía: juntarse para crecer, sin dejar de pertenecer

Unión Bahía: juntarse para crecer, sin dejar de pertenecer

9 de Julio y Bahiense del Norte unieron fuerzas para llevar al básquet femenino de Bahía Blanca a la Liga Nacional. Esta noche debutan ante Boca, con una convocatoria que promete superar las mil personas. Detrás del estreno hay una decisión que merece multiplicarse: compartir el esfuerzo profesional y preservar la identidad de los clubes que forman a las jugadoras.

Esta noche, cuando Unión Bahía salga a la cancha, Bahía Blanca tendrá por primera vez un representante en la Liga Nacional Femenina. El estreno será ante Boca, desde las 20.30, en el José Martínez de Villa Mitre. Pero la dimensión del acontecimiento también se explica por lo que ocurrió antes: dos clubes que compiten entre sí encontraron una manera de construir juntos.

9 de Julio y Bahiense del Norte pusieron en marcha una fusión deportiva para afrontar la máxima competencia nacional. Una estructura compartida que permite proyectar a sus jugadoras y que nació con la intención de abrirse a más instituciones.

La respuesta del público empieza a acompañar esa decisión. Según los datos aportados a Pick and Roll, hoy a las 11 de la mañana ya se habían vendido 500 abonos y más de 300 entradas. Con el ingreso gratuito de las jugadoras de los clubes, la expectativa es superar las mil personas en el debut. Es una proyección de convocatoria, todavía antes del salto inicial, pero también una señal del interés que despertó el proyecto.

La localía de esta noche se trasladó a Villa Mitre por una cuestión de capacidad. La sede habitual será el Manu Ginóbili de Bahiense del Norte, donde mañana, a las 21, Unión Bahía recibirá a Peñarol.

Una oportunidad que necesitaba una estructura

El punto de partida fue el ascenso conseguido por 9 de Julio. El logro deportivo abrió una posibilidad que exigía resolver cómo sostenerla: presupuesto, instalaciones, viajes, organización y una carga de trabajo que excedía lo que una institución podía afrontar sola.

“Si no hacíamos esto se perdía la plaza, después de haber logrado un ascenso”, explicó el coordinador Emiliano Roldán al diario La Nueva Provincia.

Las conversaciones habían comenzado durante la competencia provincial. Roldán acercó la propuesta a Tati Canutti, de Bahiense, y luego la iniciativa pasó por la Asociación Bahiense y la Federación Bonaerense. El acuerdo se fue trabajando antes de que el ascenso terminara de concretarse.

También hubo que revisar las condiciones de infraestructura. A comienzos de septiembre, Roldán estimaba entre ocho y diez millones de pesos la inversión necesaria para adecuar equipamiento a las exigencias de la Liga. El proyecto requería convertir la voluntad de participar en capacidad efectiva para competir.

El anuncio público llegó el 31 de agosto. El nombre elegido, Unión Bahía, expresaba el alcance que buscaban darle: representar a la ciudad mediante el trabajo conjunto de jugadoras, entrenadores, dirigentes y colaboradores.

Compartir el profesionalismo, sostener los clubes

Para Pick and Roll, la asociación entre clubes es la mejor salida para impulsar el crecimiento de una actividad cuando el salto profesional demanda recursos que, por separado, resultan difíciles de reunir. Unión Bahía ofrece un caso concreto para defender esa idea.

La clave está en cómo se construye el vínculo. La fusión es deportiva, y las instituciones mantienen su vida propia. Las jugadoras conservan su pertenencia y la posibilidad de competir localmente por su club, de acuerdo con las necesidades del proyecto y su participación en la Liga. La convivencia entre ambos planos ya era una realidad durante la preparación: compañeras en Unión Bahía podían volver a enfrentarse en el torneo bahiense.

Ese punto es fundamental. Cada club sigue siendo el lugar donde una chica empieza, aprende, hace amigas y construye su relación con el deporte. El equipo profesional agrega una oportunidad al recorrido que esas instituciones hacen posible.

Desde esa perspectiva, pueden incorporarse más clubes. El crecimiento debería permitir que cada uno encuentre una forma de colaborar: formación de jugadoras, espacios de entrenamiento, personal, gestión, recursos económicos o trabajo cotidiano. Son aportes que un modelo de estas características puede organizar y reconocer.

Para sostenerlo, hacen falta responsabilidades claras, cuentas transparentes y criterios deportivos compartidos. También una distribución de tareas que permita dar continuidad al proyecto sin agotar a las mismas familias y colaboradores.

El beneficio puede volver a toda la actividad. Una competencia profesional cercana ofrece referencias a las más chicas, amplía las posibilidades de desarrollo y les da a los clubes un horizonte para sus divisiones formativas. La pertenencia local y la ambición nacional pueden fortalecerse mutuamente.

Del acuerdo al equipo

La ejecución deportiva también fue tomando forma durante septiembre. Julián Turcato quedó al frente del plantel, con Andrés Larrasolo como asistente. Lautaro Garcés, Valentín Rossi y Juan Ignacio Vergara integraron el trabajo de preparación física.

A la base de jugadoras de las dos instituciones se sumó Agostina Leguizamón, de 26 años, con experiencia reciente en Quimsa y un paso posterior por Pacífico de Neuquén. Su incorporación aportó una conductora que conocía las exigencias de la competencia nacional.

La base santiagueña también puso el foco en transmitir hábitos: cómo entrenar, cuidarse y desenvolverse en el ámbito profesional. Ese acompañamiento adquiere especial valor en un plantel con numerosas juveniles.

La adaptación incluyó aprender a compartir después de años de enfrentamientos. En la previa, Turcato reconoció que hubo una dificultad inicial y destacó la integración posterior. “Lo más importante que tenemos es el grupo”, sostuvo en La Nueva Play.

El entrenador anticipó un proceso gradual, especialmente para acostumbrarse al roce, y advirtió sobre la carga emocional del estreno para jugadoras de 16 y 17 años. También planteó que la iniciativa necesita continuidad más allá de una temporada.

Una noche para empezar a sostener el futuro

El 6 de octubre, la presentación en el Museo del Deporte reunió al plantel, los cuerpos de trabajo, autoridades de ambos clubes y representantes del municipio, la Asociación Bahiense y la Federación Bonaerense.

Allí, Roldán extendió la convocatoria a la región y pidió que más empresas acompañaran. Marcelo Pallotti, presidente de la Federación, propuso un horizonte de tres años para evaluar los frutos del trabajo y reclamó sostener el apoyo más allá de los resultados.

Ese horizonte importa ante un estreno exigente. Boca llega de vencer 95 a 72 a Vélez y cuenta con un plantel armado para disputar el título. Unión Bahía comienza a conocer la categoría mientras construye las bases de su participación.

El resultado tendrá su valor deportivo. La continuidad dependerá de un trabajo más amplio: sostener los recursos, cuidar a las jugadoras, fortalecer la organización y conseguir que más personas e instituciones se sientan parte.

Esta noche habrá chicas mirando desde la tribuna a jugadoras que conocen de sus clubes. Podrán reconocer una camiseta nueva y, al mismo tiempo, una historia cercana. Allí aparece una de las mayores posibilidades de Unión Bahía: que llegar al máximo nivel sea una aspiración compartida por toda la comunidad que ayuda a formar a cada jugadora.

Pick and Roll

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