Revidatti dejó San Martín: cuatro derrotas y una identidad en transición
El “Gato” terminó su etapa como entrenador principal del Rojinegro. Carlos Miño dirigirá la próxima gira, mientras el club atravesaría dificultades económicas y posibles cambios en su estructura.
Gabriel “Gato” Revidatti dejó su cargo como entrenador principal de San Martín de Corrientes. Carlos Miño, hasta aquí primer asistente, estará al frente del equipo en la próxima gira. La salida se produce después de cuatro derrotas consecutivas en el comienzo de la Liga Nacional y en un contexto en el que la institución atravesaría dificultades económicas y ajusta modificaciones en su estructura.
El balance deportivo ofrece un primer dato contundente: San Martín todavía no ganó. Sin embargo, el recorrido de sus cuatro presentaciones muestra diferencias importantes. Había perdido por ocho puntos ante Instituto y por tres frente a Racing y Argentino; el 86-106 contra Olímpico marcó un deterioro mayor y su primera caída por una distancia amplia. El Rojinegro aparece último, con registro de 0-4.
Revidatti había iniciado su cuarta temporada consecutiva con una transformación deliberada del juego. En septiembre, durante una entrevista con El Deportivo de La Red Corrientes, anticipó: “La propuesta va a ser bien diferente”. Su intención era acelerar, buscar ventajas tempranas y aprovechar las características de un plantel más joven, aceptando que ese ritmo también podía aumentar los puntos recibidos.
Los primeros partidos expusieron las dificultades de esa transición. Ante Instituto, San Martín llegó al descanso arriba por un punto, pero perdió fluidez ofensiva y terminó cayendo 73-81. En Chivilcoy mostró capacidad de reacción y recursos para anotar: convirtió catorce triples, dominó los rebotes y forzó dos suplementarios. Aun así, el 123-126 dejó otra oportunidad sin aprovechar.
En Junín, el problema tomó otra forma. El equipo lanzó con eficacia de dos puntos, pero permitió dieciséis rebotes ofensivos de Argentino y apenas sumó tres puntos desde la línea. La derrota por 79-82 mostró cuánto podía pesar la diferencia de oportunidades, incluso en una noche con buenos porcentajes de campo.
El propio entrenador había identificado ese déficit antes del encuentro con Olímpico. “Me parece que pasa por lo defensivo”, explicó a La Red Corrientes el 13 de octubre. En esa conversación señaló la necesidad de adaptarse a la fricción de la competencia, completar las defensas con el rebote y reducir las pérdidas. Son declaraciones anteriores a su salida y describen los ajustes que buscaba para el equipo.
La respuesta no llegó ante Olímpico. San Martín recibió treinta puntos en el primer cuarto y treinta y cuatro en el tercero. Del 43-49 del descanso pasó al 63-83, una diferencia que ya no pudo recortar. Diego Collomb aportó 23 puntos, pero el conjunto bandeño encontró a Ramiro Frontera como figura, con treinta desde el banco.
Los números acumulados requieren una precisión: los dos suplementarios contra Racing elevan los promedios a 90,3 puntos a favor y 98,8 en contra. Considerando solamente los cuarenta minutos reglamentarios de cada presentación, San Martín anotó 82 y recibió 89,8 por encuentro. La capacidad para producir en ataque tuvo momentos favorables; la dificultad fue sostener una respuesta colectiva que alcanzara para ganar.
Miño recibirá ahora un equipo urgido de resultados y con un calendario exigente. Las próximas visitas están programadas para el 27 de octubre ante Peñarol y el 29 frente a Lanús. Después llegarán otros tres compromisos fuera de Corrientes, contra Ferro, San Lorenzo y Boca. El desafío inmediato será recomponer la defensa, estabilizar el rendimiento y conseguir el primer triunfo en medio del cambio de conducción.
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