Los Lakers cambian de dueño en medio de una tormenta institucional

Los Lakers cambian de dueño en medio de una tormenta institucional

Los Lakers son, quizás, una de las franquicias deportivas más importantes del mundo, una marca reconocida sin distinción en cualquier ámbito, y es por eso que nada de lo que ocurra alrededor de su órbita puede pasar desapercibido.

En los albores de una nueva temporada, en la que el equipo angelino se renovó por completo con el objetivo de comenzar una nueva era y apuntar a volver a lo más alto, las noticias no solo impactan desde dentro de la cancha luego de los 52 puntos de Luka Doncic a los Mavericks; afuera los ánimos están bastante revolucionados.

En una operación que sorprendió y sacudió a toda la NBA, la franquicia fue vendida a los empresarios Bob Iger y Josh Kushner en una suma de dinero sideral por Mark Walter, quien curiosamente había adquirido una cantidad mayoritaria de acciones hace menos de un año.

Si bien al leerlo suena como una simple operación, nada está más lejos de eso por diferentes aspectos que no ceden en importancia. En primer lugar, los Lakers habían sido vendidos a Walter por la familia Buss luego de un período de 46 años en el que convirtieron al equipo en lo que es hoy: Toda una institución para la industria del deporte, con 17 campeonatos en su haber, de los cuales 11 se ganaron desde que Jerry Buss compró la franquicia en 1979.

Otra de las cuestiones a tener en cuenta es que luego de la muerte de Jerry, su hija Jeanie —una de seis hermanos— tomó la dirección institucional de los Lakers hasta que decidió dar por terminado el ciclo y vender el paquete accionario mayoritario en octubre de 2025 al cofundador de TWG Global, quien desde 2001 poseía el 27%.

Sin embargo, nada fue sencillo, porque la familia Buss comenzó a disputarse el liderazgo en la toma de decisiones. Por esa razón, a partir de la iniciativa de desprenderse de la franquicia las cosas cambiaron de color radicalmente, sobre todo teniendo en cuenta que todavía cuentan con una parte minoritaria (17,8%).

Un año atrás, cuando la mayoría de las acciones pasaron a manos de Walter, el acuerdo familiar no estuvo tan claro y no faltaron las controversias. Según indica en el informe publicado hoy la periodista de ESPN Ramona Shelburne, tanto Joey como Jesse Buss (los más jóvenes de los hermanos) soñaban con dirigir la franquicia cuando sus predecesores murieran.

En la operación que se resolvió en agosto pasado, pero que todavía no está aprobada por la NBA, resurgieron las rispideces y el conflicto escaló a niveles judiciales. Jeanie quiere continuar operando dentro de la organización, aunque no podría hacerlo por los estatutos de la liga, que indican que debería tener al menos un 15%.

Sostiene que ciertas operaciones necesitan autorización de los administradores del fideicomiso, no obstante sus hermanos argumentan que una mayoría suficiente de beneficiarios puede disponer la venta. La disputa gira alrededor de las atribuciones del fideicomiso familiar y de una resolución judicial de 2017.

Una venta en tiempo récord

Los Lakers estaban valuados en 10.000 millones de dólares en 2025, pero un año después esa suma ascendió a 12.500 millones, cifra que Kushner le ofreció a Walter en una operación que comenzó a resolverse por teléfono y que se concretó en escasas 72 horas.

¿Qué pasó en el medio? Si bien no está confirmado, circula una versión que indica que distintas investigaciones federales examinan presuntas irregularidades relacionadas con préstamos entre compañías y operaciones de crédito privado en la empresa TWG Global, vinculada a Walter.

Atendiendo a las informaciones publicadas por Bloomberg y recogidas por Los Angeles Times, TWG Global buscaba obtener capital para reducir préstamos que habían despertado el interés de los investigadores.

Los Lakers cambiaron de mando dentro de la cancha cuando el equipo dejó de ser de LeBron para convertirse en propiedad de Doncic, mientras que afuera todo indica que la dupla Iger-Kushner será la que herede definitivamente el legado de la familia Buss. Pero como cada vez que las cosas no salen bien, en L.A todo se vuelve un ruido mediático, aunque hoy nada tenga que ver con el nivel basquetbolístico del equipo.

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