El último desafío del Rey
Todo en la vida deportiva de LeBron James ha sido espectacular, y es tan extensa que cada paso que da se vuelve aún más grandilocuente. A los largo de veintitrés temporadas, en la que se incluyen tres equipos, cuatro anillos de campeón y otras tantas estatuillas de MVP, siempre dio que hablar y jamás logro bañarse de sombras, al menos por un rato.
Eso le ocurre generalmente a las grandes estrellas del deporte, sobre todo a las que marcan una época y trascienden la disciplina que practican. En este contexto, una vez más, LeBron acaparó todas las portadas de tabloides, diarios, canales digitales y “tradicionales”: Cuando nadie lo veía factible, optó por firmar por Philadelphia. Boom.
Eso de “nadie” es casi literal. Se comenta que en el círculo rojo de la liga no flotaba siquiera un indicio de cuál sería el próximo paso del Rey. Se especulaba con equipos como Cleveland y Miami, por razones obvias, y también surgió el rumor – cierto o inflado – de la posibilidad que firme para los Warriors. No obstante, casi un mes después de comunicarle a los Lakers que pretendía firmar para otro equipo en la agencia libre, James volvió a sacudir el mundo de la NBA como solo él puede lograrlo.
Y si bien su decisión es lo suficientemente excepcional como para convertirse en una información pesada en sí misma, el hecho de que el destino sea Philadelphia sazonó la noticia ampliando la onda expansiva.
Los Sixers ya se habían subido a las primeras planas tras un cambio que, hasta este momento, había sido de los más rimbombantes junto a de Giannis a Miami; el arribo de Jaylen Brown reavivó la llama de unos hinchas que viven de frustración en frustración a través de la última década, porque si bien no consigue el título desde 1983, durante los últimos años las temporadas terminaban muy por debajo de las expectativas que creaban al principio de las mismas.
https://x.com/i/status/2080677097463312412
Con la llegada de LeBron James al equipo, no hay dudas de que los 76ers refuerzan los tirantes del cartel de candidato que ya se habían colgado apenas semanas atrás. No obstante, una vez que vaya bajando la espuma de la felicidad, la pregunta se cae de maduro ¿Cómo se desarrollará este nuevo matrimonio entre James y Sixers?
Al contrario de lo que sucede con los equipos que contraen estrellas de gran calibre, Philadelphia no se desarmó ni debió entregar valores importantes de su plantel. Incluso, tampoco ocurrió en al trade de Brown, por el que se desprendieron de un George a quien nadie extrañará, junto con dos selecciones de primera ronda y dos más de segunda; gran operación por parte de Mike Gansey (presidente de operaciones de la franquicia) quizás máximo de responsable del desembarco de James debido a su relación en sus días universitarios.
En este contexto, en el que con sus 41 años llega a un equipo que ya era contendiente antes de se conociera su decisión, LeBron podrá aportar cada una de sus cualidades excepcionales para el juego; se sabe que pese a sus números (20,9 puntos, 6.1 rebotes y 7.2 asistencias) la edad no deja de ser un condicionante.
Sin embargo su mayor desafío, y quizás también el del técnico Nick Nurse, será el de ensamblar toda su capacidad de liderazgo a un grupo nuevo, que se sabe fuerte y capaz de llegar a buen puerto con sus propias herramientas; como en cualquier ámbito, las relaciones humanas representan una situación especial, y en esta ocasión no será distinto. Adaptarse será la cuestión.
Cada una de las partes deberá poner lo mejor de sí, aunque recaerá en LeBron James, toda su historia, reputación y jerarquía saber que lo espera un grupo de jugadores que lo necesitarán en cada momento de la temporada, más allá de las primera planas, de las cuáles jamás podrá escapar.
Sebastián Ciano
www.pickandroll.com.ar
