Diego Vadell vuelve a casa para rescatar a San Martín

Diego Vadell vuelve a casa para rescatar a San Martín

El entrenador santafesino regresa a Corrientes después de tres años para iniciar su segundo ciclo al frente del Rojinegro. Encuentra un equipo que perdió sus cinco partidos, sufrió la salida de Gabriel Revidatti y no tendrá durante varias semanas a su capitán, Gastón García. Por delante aparece un calendario particularmente exigente, con cuatro encuentros consecutivos como visitante y varios candidatos al título en el horizonte.

Hay regresos que se producen por nostalgia y otros que responden a una necesidad urgente. El de Diego Vadell a San Martín de Corrientes tiene un poco de historia compartida, pero fundamentalmente mucho de desafío deportivo. Este jueves 29 de octubre, el club confirmó que el entrenador volverá a conducir al equipo profesional en la Liga Nacional 2026/27, en uno de los momentos más delicados de los últimos años para la institución.

Vadell conoce los pasillos del Fortín Rojinegro, su gente y las exigencias de una institución que supo instalarse entre los protagonistas del básquet argentino. Ahora deberá recuperar algo bastante más elemental: la confianza de un equipo que comenzó la temporada con cinco derrotas consecutivas y todavía no consiguió celebrar su primera victoria.

El regreso se produce apenas ocho días después de la renuncia de Gabriel Revidatti, quien dejó su cargo tras la caída como local frente a Olímpico de La Banda. El entrenador había asumido la conducción principal en 2023, precisamente después de la salida de Vadell, y llevaba cuatro temporadas al frente del plantel. Carlos Miño, hasta entonces asistente, se hizo cargo de manera interina y dirigió la visita a Peñarol, que terminó con una nueva derrota por 95-76

Una historia que dejó huella

La elección de Vadell no es casual. Entre 2019 y 2023 construyó uno de los ciclos deportivos más destacados de San Martín en los últimos tiempos. Con una identidad de juego reconocible, equipos competitivos y una estructura que logró sostenerse incluso frente a rivales de mayor presupuesto, condujo al conjunto correntino a las semifinales de la Liga Nacional en las temporadas 2020/21 y 2021/22.

También disputó la final del Súper 20 en 2021 y alcanzó la definición de la Liga Sudamericana de 2023. No pudo coronar aquellas campañas con un título, pero dejó instalado a San Martín como un adversario incómodo, disciplinado y capaz de competir en las instancias decisivas.

Su salida, en junio de 2023, respondió a una oportunidad profesional para dirigir a Dorados de Chihuahua, en México. Posteriormente acumuló nuevas experiencias, entre ellas sus pasos por Obras Sanitarias e Instituto. Ese recorrido le permitió ampliar su experiencia antes de aceptar el desafío de volver a un club donde su trabajo conserva un recuerdo favorable.

Pero el escenario que encuentra es muy distinto al que dejó. No se trata de tomar un proyecto consolidado y darle continuidad, sino de reconstruir un equipo en plena competencia, con urgencias en la tabla y dificultades concretas en la conformación de su plantel.

Cinco derrotas y una alarma encendida

San Martín empezó la Liga Nacional perdiendo como local ante Instituto por 81-73. Después llegaron dos partidos de visitante que se escaparon por márgenes estrechos: 126-123 frente a Racing de Chivilcoy y 82-79 contra Argentino de Junín.

Aquellas dos derrotas dejaron la sensación de que el equipo podía competir, pero no lograba resolver los cierres. El golpe más duro apareció el 20 de octubre, cuando Olímpico se impuso por 106-86 en Corrientes. Fue la cuarta derrota consecutiva y el partido que precipitó la renuncia de Revidatti.

Una semana después, con Carlos Miño al frente, Peñarol estiró la serie negativa con un 95-76 en Mar del Plata.

El balance de los primeros cinco encuentros muestra una dificultad que excede la falta de victorias: San Martín recibió 490 puntos, un promedio de 98 por partido, mientras convirtió 437 (87,4). La diferencia acumulada es de 53 tantos en contra.

Los números también necesitan contexto. El partido frente a Racing, con 126 puntos recibidos y definición en tiempo suplementario, eleva considerablemente el promedio general. Sin embargo, las derrotas por veinte puntos frente a Olímpico y por diecinueve ante Peñarol reflejan que las dificultades ya no aparecen solamente en los minutos finales.

El primer trabajo de Vadell será encontrar un piso defensivo, recuperar orden colectivo y evitar que las adversidades de un partido se transformen en una nueva derrota antes de llegar al cierre.

Una ausencia que condiciona todo

Como si el calendario y los resultados no fueran suficientes problemas, Vadell deberá afrontar el comienzo de su segundo ciclo sin Gastón García, el base titular y capitán del equipo.

El jugador sufrió un edema óseo en la rodilla derecha y su recuperación demandará aproximadamente entre cinco y seis semanas, de acuerdo con los informes conocidos el 20 de octubre. Su ausencia no solamente afecta la conducción ofensiva: también priva a San Martín de uno de sus principales referentes defensivos y del jugador encargado de ordenar al equipo dentro de la cancha.

No es una baja sencilla de disimular. Para un plantel joven, que necesita mejorar sus decisiones y encontrar estabilidad, perder al conductor natural representa un problema que difícilmente pueda resolverse con un simple cambio de nombres.

Vadell tendrá que redistribuir responsabilidades, encontrar nuevas alternativas de generación ofensiva y conseguir que la organización colectiva compense, al menos parcialmente, la ausencia de su base.

Un calendario que no concede tregua

El fixture tampoco parece dispuesto a colaborar con la recuperación del Rojinegro.

Este jueves 29 de octubre San Martín debe visitar a Lanús, todavía con Carlos Miño como responsable interino de la gira, según la planificación anunciada por el club. Después llegará una exigente serie de tres partidos como visitante en apenas cinco días: Ferro el 6 de noviembre, San Lorenzo el 8 y Boca el 10.

Es decir que, contando el encuentro ante Lanús, San Martín afronta cuatro compromisos consecutivos fuera de Corrientes, una situación particularmente incómoda para un equipo necesitado de entrenamientos, resultados y confianza.

El 15 de noviembre volverá al Fortín Rojinegro para recibir a Quimsa, otro adversario de enorme exigencia. Será su primera presentación como local después de la derrota ante Olímpico del 20 de octubre.

Entre el 29 de octubre y el 15 de noviembre tendrá cinco partidos, cuatro de ellos de visitante. Y buena parte de ese recorrido deberá afrontarlo sin García.

Después aparecerá una pausa más prolongada en el calendario. El 7 de diciembre recibirá a Atenas de Córdoba, el 16 será local ante Independiente de Oliva, el 22 enfrentará a La Unión de Formosa y cerrará el año el 29 de diciembre con el clásico correntino frente a Regatas.

Esos cuatro encuentros consecutivos en casa durante diciembre podrían convertirse en una oportunidad para recuperar terreno, especialmente si para entonces San Martín ya logró recomponer su funcionamiento y recuperar a su capitán.

Volver a construir

La dirigencia eligió a un entrenador que conoce el club y cuyo antecedente ofrece argumentos deportivos para intentar la recuperación. Pero el conocimiento de la institución, por importante que resulte, no reemplaza el trabajo de cancha ni garantiza resultados inmediatos.

Vadell necesitará tiempo y justamente ese es el recurso que menos parece tener San Martín. Deberá reconstruir confianza mientras compite, mejorar la defensa sin perder variantes ofensivas y administrar las urgencias de un equipo que todavía busca su primera alegría.

Su primera etapa dejó dos semifinales de Liga Nacional, dos finales internacionales y nacionales, y una identidad de juego reconocible. La segunda empieza bastante más atrás, con un plantel golpeado, un capitán lesionado y un calendario que no ofrece demasiados respiros.

La apuesta de San Martín tiene algo de regreso a los buenos tiempos, pero sobre todo representa un intento de recuperar el rumbo antes de que las derrotas condicionen definitivamente la temporada. Y a todo esto se le suma una etapa muy delicada en lo económico que condiciona todas las decisiones a tomar.

Diego Vadell vuelve a una casa que conoce bien. Esta vez, sin embargo, no llega para continuar una historia exitosa, sino para escribir una nueva desde uno de sus capítulos más difíciles.

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