El clásico convertido en papelón

El clásico convertido en papelón

Parece verdaderamente a propósito lo que pasó. Una vez más, el clásico entre Peñarol y Quilmes terminó en otro lamentable episodio, de los tantos que ya tienen ambos en su história. Lo que tenía que ser un simple amistoso con una copa en el medio, otro juego de fogueo para ambos y disfrutar del espectáculo, terminó siendo un verdadero desastre en minutos.

¿Qué pasó? El Polideportivo estuvo repleto aunque las medias de fuerza (otra vez) estuvieron muy floja de papeles. Quilmes dominó todo lo que se jugó, y llegó a los últimos 2m32s al frente 63 – 48 ante un Peñarol aún con muchas bajas y sin encarrilar en el partido. Así y todo nada tenía que hacer pensar que en el score terminaría en semejante gresca y con el juego suspendido pero pasó.

Lógicamente comenzaron las cargadas, todo desde el sector detrás de los bancos de suplentes y prácticamente sin efectivos policiales alrededor. Toda cargada comenzó a tomarse en otro términos y ahí arrancó todo. Comenzaron a pasar hinchas de Quilmes para el otro sector, la policía intentó frenar la hinchada de Peñarol para que no vaya al otro lado pero no hubo éxito. Comenzaron a volar las sillas, cada vez más gente (si se pueden llamar así) fueron a buscar a la otra hinchada simplemente para enfrentarse y ver quien pegaba más.

Un episodio tras otro por diversos minutos, cada vez más papelonezco y triste para el deporte. Lógicamente el partido se suspendió, los jugadores debieron irse pero todo continuó en las tribunas como si nada. Las imágenes hablan por sí solas del desastre que causaron en un puñado de minutos mostrando que será difícil que nuevamente se reedite un clásico. No hubo seguridad, y un planeamiento inicial que claramente no funcionó de ninguna manera.

Hubo comunicados de ambos equipos repudiando lo sucedido y esperando algún derecho de admisión para iniciar de la Liga Argentina y Nacional. Lo curioso del caso, es que los jugadores de Quilmes terminaron recibiendo la copa en la mitad de la cancha luego y hasta con algunos hinchas que llegaron hasta abajo para celebrar. ¿Celebrar? Todo verdaderamente bizarro y patético.

José Fiebig

@Josefiebig